Inquietamente

Argentina, Software Libre y otras inquietudes.

Lo que piensan de Argentina en el exterior, ¿vale?

Un amigo me envió desde España (no es compatriota sino español) un artículo periodístico que analizaba la realidad argentina. Obviamente me interesó (siempre es bueno tener otra perspectiva y además porque él me lo enviaba) y me puse a leerlo.

Me puse a contestarle y luego de darle las gracias, le decía que estaba en “casi” todo de acuerdo y como argumento de mi parcial desacuerdo le mencioné un par de cosas.

Hoy me contestó lo siguiente:

“Para tener una buena perspectiva hay que observar desde lejos, aunque bien es cierto que se pierden los detalles. :-)

Y me hizo acordar de una cita, no recuerdo de quién, que decía más o menos así: “Cuanto más de lejos se mira, más claro se ve, pues las pasiones perturban y obnubilan la mirada.”

Ese artículo, este diálogo transatlántico y la cita motivaron una respuesta de mi parte, que decidí compartir con ustedes.

Así que le decía a mi amigo español:

Exacto. Por lo general, conviene tener perspectiva y no estar en medio del problema. Eso como regla general para analizar cualquier problema, pero en este caso, cuando hablamos de juzgar un gobierno, no es lo mismo mirar desde España o EEUU que verlo (y sufrirlo) todos los días en carne propia. Nada remplaza la experiencia propia.

Pero pensando en esto de la cercanía o lejanía respecto a la cosa que se juzga, en realidad la distancia no es importante de por sí, sino en función de que te permita (o te dificulte o impida) obtener la información que usás para el análisis.

Por ejemplo, si desde cualquier parte del mundo se busca información sobre Argentina y se ven las cifras del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) la Argentina va muy bien, y si se compara el día de hoy con la crisis de 2001/2002 va recontra-bien. Pero… yo que estoy acá, paso por un supermercado y lo primero que veo es que los precios siguen subiendo y que el Gobierno Nacional en lugar de combatir la causa falsifica la medición de la inflación. Los empleados del INDEK (así lo bautizamos, porque es manejado al arbitrio del matrimonio Kirchner) están de protesta, denunciando los manejos antojadizos de las cifras, y el Índice de Precios al Consumidor es un dibujo que mide la mitad de lo que dicen las góndolas.

Además del IPC, también se miente en otras mediciones, muchas de las cuales dependen directamente del IPC, como el que mide la pobreza. Desde fuera del país puede parecer que hay menos pobres, pero sabiendo que los precios aumentan mientras que los sueldos no, es obvio que cada vez hay más pobres, lo que se puede constatar fácilmente observando la cantidad (y tamaño) de las “villas miseria” que rodean ya no Buenos Aires o las grandes ciudades, sino casi todas las ciudades.

Y en fin… la “falta” de información o la “falsa” información que traspasa las fronteras no puede derivar en un buen análisis. Mientras que si estás acá, no te pueden engañar, al menos no fácilmente.

Por otro lado, acá tenés acceso a las declaraciones de la gente que genera los problemas o debería solucionarlos (políticos y dirigencia en general), lo que te permite tener otro punto de vista, cuando no una cierta certeza, sobre cómo se encuentra el país.

Y hay otra cosa a considerar. Por lo general, los análisis se centran sobre una “foto” de la realidad, sobre datos del día o del mes actual, o del último año comparado con el año anterior (dependiendo de lo que le convenga al gobierno) mientras que uno, viviendo en el país, va viendo una película, una serie histórica que te permite ver con claridad si el país va mejorando, si está transitando por una meseta o va empeorando, como creo que va, navegando a la deriva y la tripulación del barco de fiesta (robando o en campaña electoral), peleando (por plata o por poder), mirando por la popa (hacia la década del ‘70 y más atrás) y sin advertir el témpano que se acerca.

No es solamente porque yo esté acá que puedo ver mejor la realidad argentina, sino porque por estar acá estoy expuesto al comportamiento diario de los políticos, porque palpo la realidad en cada aspecto de mi vida cotidiana, porque puedo comparar el presente con el pasado, y porque recibo mucha más información para el análisis.

Yo podría por ejemplo darte una opinión sobre cómo va España, pero ¿en qué datos me voy a basar? Podría redactar un ensayo muy coherente, muy lógico, pero aunque tuviera acceso a buena información, todavía estaría muy limitado en la cantidad de datos que puedo usar, y también en la perspectiva histórica y en el contacto diario con la realidad española. ¿Me explico? Sería un análisis correcto, con datos correctos, con gráficos correctos y con ortografía correcta, pero sería como preguntarle cómo se siente a un suicida que se acaba de arrojar de una azotea, y cuando el tipo va cayendo por el quinto piso te asegura que “ta todo bien”… Esa es la foto de la Argentina que algunos ven. Les parece que vamos bien, pero sólo ven la foto.

Además de todo lo anterior, buscando la objetividad, no sé hasta qué punto es buena la distancia geográfica, en el sentido de hasta qué punto es bueno quitarle el aspecto intuitivo y emocional al análisis. Percibir la angustia de la gente (y sentir la propia angustia), la ira, la decepción, la impotencia, la inseguridad, participar de una protesta, de un corte de ruta, de una represión o de un cacerolazo puede darte un panorama de la realidad que se contrapone totalmente con las frías (y mentirosas) cifras del INDEK y los indignantes discursos presidenciales.

No obstante, por supuesto que si me ciega el partidismo (opositor u oficialista) o la ideología (política, económica o cualquier otra) mi análisis estará distorsionado o hasta completamente equivocado, lo mismo que si lo baso en las cifras oficiales o si utilizo sólo unos pocos datos, o si los utilizo mal, con o sin intención. Pero creo que no es mi caso. Espero que se esté notando en lo que escribo: http://inquietamente.wordpress.com .

Miércoles, 02-07-08 - Publicado por Quique Marzo | Argentina | , , , , | Aún no hay comentarios

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