Inquietamente

Argentina, Software Libre y otras inquietudes.

La sociedad abierta y sus enemigos

Los verdaderos problemas de la Argentina no son económicos: esos son la consecuencia. Como la fiebre, que delata un problema de salud más grave.

Los verdaderos problemas son nuestra falta de respeto a las leyes y a la Constitución. El desinterés de las mayorías por las cuestiones políticas. La tolerancia a la corrupción. El votar alegremente a cualquiera sin tomarnos el trabajo no muy exigente, en vista de la cantidad de información que hay (al menos por ahora) de pensar en qué candidatos son los mejores en términos de honestidad e inteligencia, en lugar de votar siempre al mismo partido.

Cuando tenemos malos dirigentes queremos “que se vayan todos“, pero cuando tenemos oportunidad de elegir, votamos a cualquiera, sólo por tradición o porque es “más lindo”. O a los viejos conocidos, porque ya los conocemos. ¡Queremos la nueva política de la mano de los mismos de siempre! ¡Queremos que nos den soluciones los mismos corruptos e inútiles (literalmente) que han generado los problemas!

¿Por qué no le damos la oportunidad a gente nueva? ¡Porque no tiene experiencia! ¿Pero entonces en qué quedamos, querido compatriota? ¡No hay p…nga que te venga bien! ¡Decidite, hermano!

Mientras los argentinos no maduremos políticamente y comencemos a votar mejor, no saldremos de los mismos problemas de siempre. Sumados a los nuevos, porque no sé si lo notaste, pero cada vez estamos peor. Como país. ¿O vos querés salvarte solo? ¿Realmente creés que podés vivir bien, feliz, en una isla?

Se necesita cierto grado de compromiso durante todo el año, no sólo el día de votar. Cultura cívica. Amor al prójimo. Y accionar en consecuencia. Votar no alcanza.

Tal vez necesitemos salir de casa a protestar y pedir renuncias o cambios de políticas más seguido. No tolerar mansamente ciertas cosas como “impuestazos”, “candidatos truchos” o que senadores voten leyes malas para devolver favores o presionados por el gobierno nacional. Necesitamos una nueva clase política, pero también una nueva sociedad. Menos habitantes y más ciudadanos, personas conscientes de sus derechos y dispuestas a hacerlos respetar, para sí y para todos, todos los días, no solamente cada cuatro años.

Obviamente, como “el pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes” (art.22, CN), lo que necesitamos son nuevos políticos, con nuevas ideas, no importa si tienen poca o mucha edad. Con nuevas ideas me refiero a otras distintas de las que venimos implementando. ¡Pero no tenemos que inventar nada! Simplemente copiar (pero bien y honestamente) lo que están haciendo nuestros mismos vecinos: Brasil, Chile y Uruguay. Ya no tenemos que mirar más lejos.

Importa también que los políticos lleguen al poder sabiendo, con planes y equipos, no para comenzar a aprender y experiementar con nosotros. Y que sean honestos, porque un honesto se puede equivocar pero se podrá retractar y enmendar; pero poner a un delincuente aunque sea súper inteligente es como una escopeta de dos caños. Apuntada hacia nosotros.

Los empresarios también tienen su culpa, y ese costado de la situación lo podés encontrar en un lúcido análisis de Roberto Cachanosky en su sitio web, Economía Para Todos. Te lo recomiendo:

La sociedad abierta y sus enemigos

Para otros artículos relacionados con la situación del país, desde hace un tiempo estoy haciendo una selección de artículos sobre diversos temas y autores que voy poniendo en las Páginas, que podés encontrar en una lista al costado del blog, por ejemplo: Política, Economía, Educación, Libertad de Prensa

Martes, 13-10-09 - Publicado por Quique Marzo | Argentina | , , , , , , | Aún no hay comentarios

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