El Contrato Criminal que Acepto

No querer ver se acerca mucho a la complicidad...

No querer ver se acerca mucho a la complicidad...

Es el Contrato Criminal que firmamos vos y yo cada mañana al levantarnos.

Leelo en El Proyecto Matriz (también está en video al final) o escuchalo gracias a Mundo Desconocido.

Pasalo a nuestros socios.

¿Vamos hacia la Calidad de información?

Estaba leyendo un Buzz de Valente Espinosa –por si no lo sabías, Buzz es algo así como el Twitter de Google, no tan masivo pero útil en combinación con Reader– un podcaster mexicano a quien sigo y valoro como un incansable promotor del Software Libre en su web y podcast Odaiba Net, y me decidí a escribir acerca de una decisión que venía postergando: Conservar la calidad y eliminar la cantidad, antes de morir “aplastado”.

La cantidad de medios, la cantidad de información, la calidad de las conexiones, los elevados precios de los dispositivos móviles y el cada vez más escaso tiempo disponible para consumirlos nos empujan a ambos, productores y consumidores de contenidos multimedia, a privilegiar la calidad por sobre la cantidad.

A pesar de que se prevé una invasión de tabletas y celulares inteligentes para los próximos años (a partir del CES de las Vegas de este mes) la tendencia puede tardar en concretarse para América Latina, sobre todo por los costos de los equipos y planes de datos.

Eso suponiendo que mejoren el ancho de banda para las descargas, pues a nadie le gusta que se le corte el streaming de video, programa de radio o música favoritos, máxime cuando algunos medios masivos de comunicación no ponen sus contenidos a disposición del público en formato de podcasts o videopodcasts. Así que si no los escuchás en vivo, te los perdés. Una verdadera lástima (y oportunidades de negocio y publicidad perdidas) con lo poco que cuesta hoy en día el almacenamiento. Tip: Podcasters, videopodcasters y “social web managers”, atentos a las oportunidades de trabajo en (o con) este nicho.

Midiendo la velocidad de mi conexión

Midiendo la velocidad de mi conexión. Clic en la imagen para testear la tuya.

Otra cosa que debiera mejorar es el ancho de banda de subida. ¿O cómo quieren que subamos audios y videos, usemos VoIP (telefonía sobre Internet) y los servicios en la nube (sin olvidar las privadas)?

Mientras la velocidad de subida de mi modesta conexión de 2,5 Mbps en bajada (que es una velocidad de ferrari, comparada con la habitual en este país, pero de carreta si nos comparamos con el mundo desarrollado) sea de sólo 0,36 Mbps, tendremos una invasión de contenidos extranjeros y un muy pobre porcentaje de contenidos locales.

Los productores de contenidos en audio y video locales nunca van a desarrollarse con conexiones lentas (de ellos en subida y de los consumidores en bajada) o tendrán que competir con el mundo en inferioridad de condiciones. A menos que tengan apoyo de grandes firmas. Con lo que los productores independientes estaremos condenados a producciones cortas, esporádicas o a pagar fortunas por “conexiones empresariales” para poder subir nuestro material.

Decía que como las condiciones para disfrutar del audio y video en streaming pueden tardar un tiempo, y visto y considerando que cada vez disponemos de menos tiempo (esto podría cambiar si nos movemos de la PC de escritorio hacia cualquier dispositivo portátil, lo que con el tiempo se terminará produciendo) es lógico suponer que llegaremos a un cuello de botella. Hay un tiempo limitado para hacer cada vez más cosas, ya sea estudiar, investigar, informarnos, socializar, etc.

Voy al grano: No sé cómo estará tu agregador, pero el mío está que explota de suscripciones a blogs, podcasts y videopodcasts, sobrepasando la cantidad de contenidos que puedo consumir por día. Ni hablar de mi buzón de email.

No hay estrategia que valga: No tenemos tiempo para todo. Con lo cual sólo nos queda seguir los mejores contenidos. Con los blogs es fácil. Uno puede “escanear” en los títulos, subtítulos, negritas, resaltados, ilustraciones, etc., y decidir si leer el artículo completo, una parte o saltearlo. ¿Pero cómo hacemos esto con el audio y el video? Ojo podcasters y videocasters que no acompañan sus contenidos con descripciones apropiadas, llámense textos, etiquetas y categorías, entre otras, porque puede que el público no los juzgue interesantes o útiles, o los buscadores no los encuentren.

Otra desventaja que tienen los contenidos multimedia comparados con los blogs u otros medios donde predomina el texto, es que el texto escrito es rápido de leer, y uno desarrolla ciertas habilidades para saber dónde buscar o cómo leer lo más importante en poco tiempo, aunque no lea cada palabra. Uno puede salir de casa enterado de lo que sucede mirando un rato los feeds. ¿Pero cómo hacemos esto con la multimedia? Con el doble de tiempo en audio y video no me entero ni de la mitad.

Y este es el punto: los podcasts de audio y video no pueden competir con los blogs usando el mismo contenido porque consumen mucho tiempo. Muchas veces, dicen lo mismo que se puede ver en un blog. Así como en algunas radios se leen los diarios y en algunos programas de televisión se leen algunas páginas web, así también algunos pod-video-casters no tienen mejor idea que leer las noticias al micrófono directamente de los blogs, la mayoría de las veces sin ningún criterio de selección. ¿Y qué aportan de nuevo? Salvo que son útiles para escuchar o mirar cuando estamos en la fila, en el gimnasio, en la plaza, etc., ni loco me paso media hora escuchando o viendo un video de lo que puedo leer en 10 minutos. En ese tiempo puedo leer lo que yo quiera, eligiendo de un menú de feeds a los que estoy suscripto, mientras que con el audio y el video estoy condenado (a menos que use el botón de adelantar) a escuchar lo que el productor ha decidido que son las noticias, lo que él considera interesante o útil. Ese tiempo se acabó cuando aparecieron los prosumidores (productores que a la vez son consumidores, como los bloggers) de información. Ya no necesitamos acudir a los grandes medios. Ahora podemos tener decenas de fuentes de información, con cada vez más información. La única forma de competir por la audiencia (y para el público no caer en la infopolución) es con calidad.

Frecuentemente, escucho una hora de podcast para darme cuenta de que han dicho lo mismo que ya había leído el día anterior (o el anterior) sólo que con menos rigurosidad y apego a las fuentes, con más liviandad, más chabacanería, más pereza y menos interés por llevarle al podescucha la información relevante, la síntesis o la visión global, lo importante, algo más que la mera noticia o el dato aislado del contexto.

La clave es esta: ¿Estoy agregando algo nuevo, algo de calidad al hacer un podcast o videopodcast, o es la misma información de texto pero presentada de forma que consume cuatro o cinco veces más el escaso tiempo de la audiencia, publicada dos o tres días después y escuchada o vista todavía más tarde?

En fin. Que si no tuviese algo original que decir (o una forma original y útil de decir lo mismo, por ejemplo con ilustraciones, o listados o recopilaciones) tendría un blog y no un podcast, ni mucho menos un videopodcast. Como público consumidor, ya disponemos de muchas opciones tanto para leer como para escuchar y mirar. Si no son de buena calidad, no valen el poco tiempo de que disponemos.

¿Se viene un “darwinismo informacional”? Y en ese caso: ¿La “selección natural” de los contenidos será realizada por los internautas, los periodistas ciudadanos, los grandes medios, un algoritmo de Google, una función del navegador web o alguna tecnología de web semántica?