Todos saben que existen en Internet las “redes para compartir archivos”, “redes de intercambio de archivos” o “redes P2P” (Peer To Peer, Par A Par), como BitTorrent y eDonkey2000, y que se acceden usando decenas de “clientes P2P” (el programa que utiliza el usuario) como por ejemplo: Vuze, Deluge, FrostWire, aMule… Todos son para GNU/Linux, pero los hay también para Windows y Mac OS.
Lo que noto es que la gente común, por lo general desinformada sobre los temas tecnológicos (y usada en su buena fe por la publicidad engañosa de quienes exprimen a los artistas al igual que a los consumidores) tiende a creer que está haciendo algo malo al compartir archivos.
Las redes P2P son calles digitales
Dejemos aclarada una cosa desde el vamos: Las redes P2P no deben ser ilegales, como no pueden ser ilegales las calles.
Hay gente imprudente, gente que maneja dormida o habiendo bebido, y se producen unas 20 muertes al día (en Argentina) y sin mencionar los heridos y daños materiales en accidentes de tránsito. Por supuesto que también los delincuentes usan automóviles y van por las calles. Y no por eso se hacen ilegales las calles o los vehículos.
Del mismo modo, por las redes P2P circulan archivos de todo tipo, con copyright y con copyleft, gratuitos y de pago, privativos y libres, hechos por empresas pero también por simples usuarios como vos y yo que queremos compartir nuestras fotos, videos, podcasts, distribuciones de GNU/Linux, música, libros, manuales, tutoriales, programas informáticos, conversaciones voIP, transmisiones en tiempo real, etc., que en algunos países puede ser ilegal, pero en otros todavía no (en este caso, la ineptitud de nuestros representantes y la inactividad del Congreso nos beneficia).
¿Prohibir a todos o que cambien algunos?
Prohibir las redes P2P sería un error de grandes proporciones y un duro golpe para la cultura, ya que en estos días, buena parte de ella se sube y distribuye por estas autopistas digitales.
Por si los empresaurios y los que dicen representar al pueblo no se han dado cuenta todavía, no es posible detener el tsunami cultural que se monta en esta tecnología. Si se prohibe esta tecnología, en un parpadeo surgirá otra.
Como lo anticipó el matrimonio prospectivista de los Toffler en su best seller “La Tercera Ola”, en esta era de comunicaciones globales los consumidores nos volvemos también productores, dando origen a los que llamaron: “prosumidores“. Las redes informáticas son vitales, y las P2P, que permiten compartir el costo de almacenamiento y ancho de banda entre todos, además de acelerar las descargas) son imprescindibles. Nacieron por necesidad. Necesidad de intercambiar bienes culturales, sin intercambiar un solo centavo.
No importa cuánto traten de destruir, filtrar o envenenar las redes P2P: la cultura quiere ser libre y la libertad (que es más vieja y más sabia que los políticos que supimos conseguir) le abrirá caminos impensados. Los contenidos culturales, cualquiera que sean, se filtrarán bit por bit por todas partes hasta que finalmente la represión represa explote en mil pedazos y cada usuario en la Red (en el mundo) pueda compartir lo que desee, tal como comparte hoy un disco de música o un libro con un amigo o vecino, sólo que cada vez más lo hará por medios informáticos, con vecinos de la misma comunidad pero en este caso cibernética, y con amigos que tal vez estén en el piso de arriba, a la vuelta de la esquina o al otro lado del océano.
Compartir cultura o conocimientos mediante redes informáticas (en cualquiera de sus múltiples formas y formatos) es una manera no sólo eficaz sino eficiente de hacerlo. A donde llegue Internet llegará la cultura (entendida en su acepción antropológica, en el sentido de todo aquello que hace el hombre) a un costo muy bajo.
Compartir la carga (tiempo, ancho de banda, almacenamiento y costos) de las descargas entre pares, ayudando quienes efectuaron la descarga primero a quienes la realizan en segundo lugar es la manera más eficiente (en contraposición a tener los archivos en un solo servidor central) segura (por redundancia y porque no se puede bloquear como le pasó a Napster) y hasta es justa. También se puede ver a simple vista que las redes P2P fomentan la solidaridad y el trabajo en equipo.
Por tales razones técnicas, prácticas, sociales y económicas es que la gente (y muchas empresas) las usan. Las organizaciones sociales preocupadas por el bien común deberían ser los primeros en el frente de batalla contra la prohibición de la tecnología P2P y contra el canon digital y otros abusos como los derechos de comercialización (que no “derechos de autor”). Parece que en Francia no opinan lo mismo y prefieren perseguir, controlar y censurar a la gente en beneficio de la industria. No me extraña que a Sarkozy lo estén amenazando de muerte constantemente.
También el robo canon es perjudicial

El impresentable Morgado. Hacé clic en la imagen y leé lo que dice.
Tanto prohibir las redes P2P como implantar un canon digital es inmoral. Favorece a ciertos intereses económicos que tratarán de comprar a políticos como el impresentable diputado nacional por Buenos Aires Claudio Morgado (ahora que lo rajaron de Radio Nacional, donde cobraba $ 15.000 más) y perjudica a todo el resto de la sociedad, con más impuestos, costos y atraso tanto tecnológico como cultural.
Pero más las quieren prohibir, más la gente común (con sentido común) las quiere usar. Más tratan de hacerle mala publicidad, más gente se interesa, se informa, se da cuenta del engaño y aprende a usarlas y sacarle provecho para beneficiarse a sí misma y a otros que también comparten.
A la tremenda utilidad que tienen las redes para compartir archivos habría que agregar una verdad de perogrullo: Compartir NO es delito (¿cómo podría serlo?) por más que así lo quieran presentar las discográficas, empresas de Hollywood, asociaciones representantes de los mal llamados “derechos de autor” y otras de similar calaña. Ellos son los verdaderos delincuentes que explotan a los artistas y se atribuyen ser los dueños de la cultura, de la que generan los artistas y de toda la otra que generamos nosotros, incluyendo otros artistas que no están asociados. Tarde o temprano tendrán que adaptar su modelo de negocio a la era de las comunicaciones digitales (como hizo Apple con la música que vende por iTunes) o morir como los dinosaurios.
Morgado no es un dinosaurio, sino un idiota útil que se presenta en la blogosfera con un proyecto de otros (a quienes nunca nombra) como vocero, con un globo de ensayo. ¿Puede ser tan torpe? ¿Se deja usar o cobró algo? Si es honesto (cosa que me cuesta creer) ¿por qué no lee un poquito y se informa antes de lanzar una cosa así en público? ¿No tiene asesores o son tan inútiles como él? Ya no está en el canal para niños Cablín, sino en la Cámara de Diputados de la Nación (lo de “Honorable” lo omito a sabiendas).
Esto recién empieza
Habrá que darles batalla para que los daños a la sociedad sean los menos posibles (como está haciendo The Pirate Bay por estos días, cuyo proceso legal finalizará a mediados de abril) porque los muy turros ahora quieren cobrarnos un impuesto o “canon” (como hacen los delincuentes de la SGAE, en España) por cada cosa que sea capaz de almacenar un mp3 o una película, por ejemplo un CD virgen, aunque le pongas las fotos de tus vacaciones o una distribución de GNU/Linux, o una copia de respaldo de tus propios datos.
No importa: te etiquetan de “pirata” igual y tenés que pagarles a ellos. Culpable hasta que se demuestre lo contrario. Negocio redondo. Una coima a algunos legisladores, una contribución a la campaña presidencial y listo. Sancionado, promulgado y Clin Caja. Se cagan en el pueblo, en la educación y en la cultura.
La que muere es cierta industria, no la cultura
Las que se extinguirán son esas empresas que pretenden que nosotros (¡sus potenciales clientes a los que llaman piratas!) nos adaptemos a su modelo de negocio obsoleto. Por el contrario, la cultura seguirá fluyendo por las redes informáticas, cableadas y cada vez más inalámbricas.
Miedo
No hay por qué temerle a las redes para compartir archivos. El P2P no matará a la música ni al cine, como no lo hizo la radio, el casete, el videocasete, el CD, ni el DVD ni el Home Theatre, como la fotocopia y la impresora doméstica no mataron al libro.
Claro que morirán algunos puestos de trabajo pero nacerán otros, como pasó con la industria del hielo y las heladeras (ver en Vía Libre: ¿Para qué sirven las discográficas y las gestoras colectivas?).
Son miedos que tratan de meternos en la cabeza los que quieren seguir llenándose los bolsillos a costa nuestra y de los artistas que dicen defender, mantenernos en el atraso tecnológico y cultural.
Habría que hacer un estudio de quiénes son los que verdaderamente están en contra de la cultura y de que se eduque al pueblo…
Tomá conciencia. Tomá partido y hacete oír. En el largo plazo no pueden ganar, pero en el camino pueden hacer mucho daño…
Informate en defensa propia:
Cinco argumentos contra el canon digital en argentina
http://noalcanon.org
www.todoscontraelcanon.com (España)
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