Situación al 5 de agosto
Me llegó por email un artículo que (no solicité, pero bueh…) se corresponde con lo que percibo de la situación de la Argentina (o mas bien del gobierno y la política, porque los temas verdaderamente importantes no se tocan) y coincide también con lo que percibe la mayoría de la gente, y más si vive fuera del país.
Se titula:
El gobierno sigue sin aprender la lección
y es a mi parecer bastante acertado. Algo similar publiqué hace unos días, en video.
Sobre los problemas de la Argentina… bueno, no tengo tanto espacio, jajaja, pero en algún momento les voy a hacer un listadito.
Y sobre el pronóstico, no tengo muchas ganas de escribir a esta hora, pero les voy adelantando algo: no soy optimista…
Convicción Vs. Lealtad
Jueves 17 de julio de 2008, hora 4 y cuarto de la madrugada; me encontró sentado frente a la pantalla del televisor presenciando en directo el debate que se daba en la Cámara de Senadores. Sin duda muchos ciudadanos estaban haciendo lo mismo y seguramente compartimos a esa hora el mismo sentimiento, INCERTIDUMBRE.
La votación de los legisladores había quedado empatada, treinta y seis de ellos decían que sí y treinta y seis decían que no, la alternativa prevista para estos casos era que el presidente de la Cámara emitiera su voto, lo cual significa que la decisión de una persona inclinaría la balanza para uno u otro lado.
Minutos antes que esto ocurriera el Presidente del Senado dirigiéndose a los legisladores presentes los invitó a pasar a un cuarto intermedio a fin de reanudar el debate a su regreso con el propósito de alcanzar un mayor acuerdo. La moción del Presidente fue rechazada por ambas partes en pugna, obligándolo a emitir su voto.
Mas allá de si estoy de acuerdo o no al respecto de lo que decidió el titular del Senado, me parece mucho más importante destacar que estos mecanismos “legales” son en realidad los que ponen en peligro constante la paz social, cosa que hubiera sucedido si en lugar de un hombre como Cobos, la decisión la hubiera tomado el Vicepresidente anterior, “felpudo” preferido de Cristina.
Este acto de honradez que distingue a esta persona nos brinda la posibilidad de corroborar la veracidad de la teoría de la composición social que según Rosa Montero expresa afirmando: “Hay siempre una minoría de malvados, terroríficos y otra minoría de gente ética que se mantiene íntegra, aún en momentos caóticos. En el medio navega la inmensa mayoría que inicia su rumbo con buenas intenciones, pero luego inclinará su balanza hacia el lado que gire el entorno: si en el ambiente social reina la corrupción, se corromperá, mas –si por el contrario– el ambiente es sano, avanzará”.
Utilizando su propio criterio, trate de ubicar a los distintos personajes que protagonizaron este reciente conflicto tomando como parámetro la teoría de Rosa Montero. Es probable que una vez logrado poner en su lugar a los respectivos actores llegue a la misma conclusión que arribé yo mismo: NO BASTA CON BARAJAR Y DAR DE NUEVO si los jugadores que tenemos en frente son los mismos, al igual que las reglas de juego.
Resulta muy ingenuo pensar que a partir de este revés que experimentó el Gobierno la actitud de los funcionarios de turno sea otra distinta a la que mostraron hasta ahora. La mayoría de las veces las personas no cambian sus conductas habituales y menos aún si continúan en el ejercicio del poder.
Aunque para muchos lo ocurrido en el Congreso signifique un gran triunfo y que por sí solo transforme la soberbia en reflexión, es una fantasía que se puede ver en algunas películas.
El poder lo tienen ellos. Nosotros los ciudadanos se lo otorgamos, y como siempre sucede no sabemos qué van hacer hasta el mismo momento en que se lo transferimos.
Esto es válido no sólo para este Gobierno sino para todos los que lo precedieron y los por venir. Cada vez que emitimos el voto eligiendo a un candidato, lo que en realidad estamos haciendo es firmarle un cheque en blanco sin más garantías que las promesas hechas durante la campaña.
Creer por último que la próxima elección nos traerá la solución, es confundir esperanza con estupidez.
EL ANALISTA.
Nota: Agradeciendo a “El Analista” su participación en mi blog, y sin perjuicio de que algunos de sus artículos sigan apareciendo referenciados aquí, los invito a seguir reflexionando y visitar su flamante blog: http://noaptoparahibridos.blogspot.com/
YO DEBATO, TÚ DEBATES, ÉL DEBATE…
Y podríamos seguir adelante hasta conjugar todo el verbo. Hemos llegado a tal punto de enajenación que nada queda fuera de DEBATE. Esta exageración puesta de manifiesto hoy día nos permite ver el bosque pero no así el árbol que tenemos delante nuestro. En estos precisos momentos el Congreso de la Nación está discutiendo la legalidad o legitimidad de la resolución 125, ya conocida por todos.
Se trata de demostrar si la medida es constitucional y si es confiscatoria o no, lo cual resulta a simple vista correcto. Sin embargo no creo que ese sea el camino a elegir. Después que el sector ruralista y el gobierno ensayaran varias reuniones frustradas, el Ejecutivo dispuso en forma unilateral corregir en parte la resolución cuestionada, ofreciendo compensaciones a los pequeños y medianos productores a quienes se les reintegraría el aumento de la alícuota determinada en un principio.
Frente a esta nueva medida no es necesario ser un experto para darse cuenta que el Ejecutivo estaba reconociendo haber cometido un error y trataba de enmendarlo.
A mi entender aquí es donde debemos detenernos para analizar la manera o el modo con que el Gobierno pretende corregir la equivocación, para lo cual recurriré a un ejemplo: Imagínese yendo a comprar el pan al comercio donde habitualmente lo hace, pero que hoy se encuentra con la desagradable sorpresa que el producto que ayer costaba cinco pesos el kg., el dueño del local le dice que subió de precio y a partir de hoy deberá pagar diez pesos.
Siga imaginándose que UD. reaccionara indignada y expresara su disconformidad a la vez que reclama una explicación que justifique el aumento. El panadero ensaya distintos argumentos pero ninguno logró convencerla, por último, después de discutir el tema sin haber logrado persuadirla, su proveedor le sugiere una solución a fin de conformarla; le dice que la diferencia de precio que hoy le cobra, se la devolverá finalizada la tarde y así sucesivamente.
En una palabra lo que le cobra de más, se lo devolverá más tarde.
Yo pregunto: ¿de ocurrirle una cosa así, UD. qué pensaría de su proveedor? Sin pretender adelantar conclusiones, lo más probable será que UD. piense que a esta persona se le aflojó la chaveta. Y más allá de aceptar o rechazar la propuesta, UD. seguirá pensando lo mismo: esta solución que me ofrecen no es coherente. Por lo tanto, agrego yo, es “IRRACIONAL”.
Pues bien, este asunto puesto en este contexto no le preocupará demasiado, porque UD. puede ir a comprar a otro lado en donde le cobren el precio justo y se acabó. Pero mi querido amigo cuando este tipo de solución la ofrece uno de los tres poderes de la Nación, en este caso el Ejecutivo; la cosa cambia sustancialmente.
Veamos a continuación la diferencia: el Gobierno resuelve aumentar la alícuota de las retenciones; resolver no es lo mismo que proponer (primera diferencia). Ante la resistencia de los Ruralistas, da marcha atrás y resuelve otra medida a modo de compensación prometiendo reintegrar la diferencia de lo retenido. El productor en este caso está obligado a aceptar la medida porque no tiene otra salida, en el caso anterior podía recurrir a otro negocio, la diferencia está en que el EJECUTIVO es uno solo.
Por último, el contactarse con personas que muestran conductas incoherentes o confusas no asombra a nadie dado que no implican ningún peligro. Sin embargo cuando esto mismo proviene de un Poder Político como en este caso del EJECUTIVO NACIONAL, esto sí que es grave dado el grado de responsabilidad que esta institución tiene y que afecta directamente al resto de los ciudadanos de un país.
Así es que si los miembros del Ejecutivo toman medidas IRRACIONALES, y pese a ser advertidos, las pretenden sostener en el tiempo con la sola excusa de que fueron elegidos por la mayoría electoral, podemos afirmar que vamos entrando en el terreno del absurdo.
Por último, será prudente recordar que la salud mental de las personas se mide entre otras cosas por su CAPACIDAD DE REPARACIÓN.
Esto significa que cuenten con la posibilidad saludable de sentir culpa o tener conciencia de responsabilidad respecto de sus acciones.
A cuento de lo que está sucediendo en este caso en particular además de otras que lo preceden estas condiciones se hallan ausentes, en los funcionarios que conforman el Ejecutivo, por lo tanto, más allá que las medidas que se pretenden imponer en la Resolución 125 y la posterior corrección de la misma, no son ni más ni menos que un acto de IRRACIONALIDAD inaceptable proveniente de un Poder Público que forma parte de un GOBIERNO cuya responsabilidad es la de administrar los bienes públicos de una Nación.
Volviendo al ejemplo del panadero, a nadie se le ocurriría proponer debate alguno al respecto. Un ABSURDO es lisa y llanamente un hecho IRRACIONAL. Todo aquello que rodea el ABSURDO pasa a ser accesorio.
¿Qué opinión le merece un Gobierno que defiende a rajatabla disposiciones IRRACIONALES?
En todo caso para que le resulte más fácil la cosa, sólo tiene que recordar cuántas veces se escuchó diciendo ¿SE CREERÁN QUE SOMOS ESTÚPIDOS?
EL ANALISTA
el.analista1@yahoo.com.ar



















