Por suerte no somos Venez…

Congelamiento: qué pasará el día 61

Congelamiento: qué pasará el día 61. Por Roberto Cachanosky. (Nota: este artículo se publicó antes de ampliarse el “congelamiento” 2 meses más. Como se verá, el plazo no tiene importancia y las consecuencias se darán igual).

YPF: el mercado no era tan malo

YPF: el mercado no era tan malo. Por José Luis Espert

Qué Coscia bárbara…

Coscia: “El Gobierno tiene soberanía cultural para decidir qué libros se deben editar” – Política – Perfil.com.

PD: Estos son los que nos gobiernan… ¡Y éste es el Secretario de Cultura! ¡¡¡Nos tapó el agua!!!

Art. 14.- Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender. Constitución Nacional

Kirchnerismo se escribe con k de Kafka

Kirchnerismo se escribe con k de Kafka – Por Carlos Pagni, 31.03.2012 – lanacion.com

Las medidas arbitrarias son hijas del proyecto político

Las medidas arbitrarias son hijas del proyecto político – Roberto Cachanosky en Economía para todos.

Restricciones a las importaciones o trabajar con la mano izquierda

Restricciones a las importaciones o trabajar con la mano izquierda – lanacion.com  .

Control de las importaciones: otra muestra del fracaso del modelo

Control de las importaciones: otra muestra del fracaso del modelo – Economía para todos

Particularidades del Silicon Valley criollo

Boom importador, tras la máscara nacional y popular – 15.01.2012 – lanacion.com

Patriotismo y tecnología

RedUSERS | Importado vs. Nacional: una historia de larga data.

Terminé de leer el artículo que enlazo arriba y le encontré muchos puntos flojos en la argumentación –pueden ir y leer el artículo y los comentarios, incluyendo mi propia crítica– pero menos aún me gustó (entre otras cosas que comenté al pie del artículo original) la extorsión patriótico-sentimental del final.

Para los que respondan afirmativamente la engañosa pregunta del autor –vayan y lean, y traten de evitar argumentaciones que serán muy valederas pero que no tienen que ver con el tema que se propone en el artículo– también habría que preguntarles si son lo suficientemente patriotas como para NO comprarse una computadora que viene con Windows (o una de Apple, con OS X) y hacer el sacrificio de comprarse una más vieja (o una nueva, pero que no nos gusten tanto sus prestaciones, diseño o estética), incluso más cara (como las de Apple, o las otras que no tienen la subvención de Microsoft al fabricante) o tal vez que fuera más barata, porque se la arman por partes como cualquier clon, pero que viniera con el sistema operativo GNU+Linux, por ejemplo con una distribución como Ututo XS, Musix, etc. (que son distros gratuitas, libres y argentinas, que es el argumento que prima en el artículo que estoy criticando) es decir, que no se está pagando por el sistema operativo (Windows) y enviando dinero al exterior, pagando mano de obra extranjera… (Redmond, Washington, EE.UU.) cuando podría pagar el trabajo de programadores argentinos (en la factura o con una donación voluntaria, días o semanas más tarde, desde la comodidad de su casa y habiendo probado el producto).

Ahora sí, con eso en mente, veamos cuántos son los “patriotas” que dan un paso al frente.

Y con el mismo criterio, digamos también que no serían patriotas los que usen software privativo: Windows, OS X, algunas versiones de Linux (el núcleo, que contiene burbujas privativas), algunas distros (todas las que no avala la FSF), iOS, versiones anteriores de Android (de las que no se tiene el código fuente)…

Podríamos extender el razonamiento y pensar cuánto de beneficio hay para el país, por ejemplo, en la fabricación de automóviles y cuánto para el fabricante extranjero. Y podríamos incluso hilar más fino y preguntarnos qué porcentaje de ese beneficio de la fabricación local que queda en el país se utiliza para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y cuánto para los empresarios, políticos corruptos e impuestos para el Estado que no nos dice cómo se los gasta y hasta los despilfarra en subsidios indiscriminados y de todo tipo hasta el fútbol para todos, por mencionar los que están de moda.

También habría que decir que al exportar nuestros productos (software, soja, automóviles, etc.) estaríamos (a tenor del criterio nacionalista, falsamente nacional) incentivando en nuestros compradores el mismo pecado que no queremos cometer nosotros: el antipatriotismo por comprar un producto extranjero. Y agrego: un billete verde o un producto manufacturado o una película, da igual. ¿Se dan cuenta de que a poco que lo analizamos con la cabeza fría ese criterio o forma de entender la patria no es nada razonable?

Para que quede claro: me parece ilógico mezclar la cuestión del patriotismo con la fabricación local, porque no tiene nada que ver… Ni del lado del consumidor ni del lado del fabricante. Cuando a los comerciantes “patriotas” no les convenga producir en Tierra del Fuego, dejan todo y se van… como hicieron antes.

La primera patriota nacional y popular compra carteras y perfumes franceses y se desplaza en AUDIs, helicópteros y aviones que no son productos fabricados en la Argentina, y hasta ahorra en dólares, como se puede ver en la última declaración jurada (de ella y sus ministros).

El patriotismo no pasa por el lugar de fabricación o ensamblaje (o de destino de licencias y patentes) de un producto que consumimos, sino por votar dirigentes (políticos, sindicales, empresariales, educativos, etc.) honestos e idóneos, como bien marca la Constitución Nacional y antes aconsejan el sentido común, la espiritualidad y la hombría de bien, no a los delincuentes que hemos elegido sistemáticamente, más de una vez consecutiva, por la razón que sea. Más tarde o más temprano nos tocará pagar individual y colectivamente por esa corrupción e ineptitud, a nosotros y a los que nos sucedan. Lo dejamos ahí.

Parafraseando al autor del artículo, preguntaría a esos supuestos patriotas (que consumen productos fabricados localmente):

En estos 200 años de historia muchos argentinos murieron (con razón o sin ella, de un lado o de otro) peleando por la libertad que hoy tenemos… ¿Abandonarías o recortarías tu libertad por usar un aparato tecnológico, aunque fuese más barato (computadora), supuestamente nacional (automóvil) o más fácil de usar (con Windows)?

Como dijo Benjamín Franklin: “Quienes son capaces de renunciar a la libertad esencial a cambio de una pequeña seguridad (añado estos adjetivos: económica, estética o práctica) transitoria, no son merecedores ni de la libertad ni de la seguridad.”

Artículos relacionados:

Aclaración para desinformados:

a) Las computadoras con GNU+Linux preinstalado son tanto o más estéticas que las que vienen con Windows (lo mismo vale para los teléfonos), sólo que en Argentina nos han quitado la libertad de elegir, “protegiendo” la industria nacional y perjudicando a los consumidores (pocas opciones, mala calidad, peores precios… porque hay un mercado cautivo, sin competencia).

b) Las computadoras (y tabletas) vienen en todos los precios y con distintas prestaciones.

c) Cualquier distro de GNU/Linux es tanto o más rápida, útil, linda y segura que Windows. Sólo que los windoseros no lo saben por experiencia propia. Nunca se dieron la oportunidad de probar, y quienes lo hicieron, no le dieron las mismas chances a GNU/Linux que a Windows (con el cual han invertido mucho tiempo de aprendizaje, esfuerzo, frustraciones y hasta dinero en soporte técnico). Y aquellos que sí lo hicieron, tal vez lo hicieron hace más de seis meses. Muchas de las distribuciones de GNU/Linux se van renovando cada seis meses o un año, por lo cual para ser justos con la crítica deberían volver a probar, porque hoy las cosas son diferentes a cuando “probaron y no les gustó”. Sería lo mismo que decir “yo uso linux porque hace unos años probé Windows y no me gustó”.

También hay que dejar en claro que decir que “Linux” (a secas) es “difícil” es una generalización desinformada, porque hay muchas distribuciones distintas, unas simples como Ubuntu y las derivadas o basadas en ella (y hasta para niños y escolares), otras normalitas (como para usuarios hogareños, oficinistas, etc.) y otras más complicadas donde hay que hacer cosas a golpe de teclado y comando en inglés, como era antes. Hay distros para todos los públicos.

Incluso, en cada distro vienen (o se pueden instalar con un par de clics) diferentes entornos de escritorio, administradores de ventanas y docks (“barras”, tanto horizontales como verticales) que hacen la interfaz gráfica de usuario más o menos vistosa, recargada o espartana, colorida o sobria, tan parecida a la de otros sistemas operativos como otras muy distintas.

Por último (un palazo para los del otro lado), lo voy a decir en términos coloquiales para que no haya posibilidad de que se me malentienda: criticar una distro de GNU/Linux porque el papel tapiz o los íconos son marrones o verdes es… ¡una reverenda pelotudez!

Lobby empresario y gobierno que atrasa

Cuando nuestros funcionarios de gobierno se quedaron con libros de economía de hace décadas y además son “permeables al cabildeo” empresario –cuando no coimeros y ladrones directamente; los ejemplos sobran– nos pasan estas cosas:

Importaciones

Se­ñor Di­rec­tor:

“Los industriales argentinos agradecen al Gobierno haber prohibido importaciones. Según ellos, esa medida protege el trabajo de un millón de personas.

“En alguna medida debe de ser cierto, porque la desmedida protección que se ha dado a nuestras industrias las ha vuelto totalmente incompetentes a nivel internacional, por calidad y precio.

“Pregunto: ¿quién protege a los 40 millones de consumidores?”

Romeo di Piero
Acevedo 1530, Banfield
romeodipiero@hotmal.com

De las “Cartas de lectores” de La Nación, 03-03-11.

Proteccionismo: otra medida contra los trabajadores

Bajo el argumento de proteger a la industria nacional y los puestos de trabajo, el Gobierno lanzó una fuerte política proteccionista que, a pesar del demagógico discurso, perjudicará a los trabajadores.

Proteccionismo: otra medida contra los trabajadores – Economía para todos.