¡Una Constitución para la Presidente!
¡Una Constitución para la Presidenta! – Por Adrián Ventura – lanacion.com
Cenizas de ayer, semillas de futuro
Cenizas de ayer, semillas de futuro – Por Julio María Sanguinetti – lanacion.com
La absurda historia de la Ley Orgánica de Moda Sostenible
Si todavía no captás lo de la SOPA (y otras leyes similares por todo el globo) en Nación Red te lo explican con un ejemplo humorístico, como para que lo entienda tu abuelita:
Mensaje de Anonymous al cierre de Megaupload
Como profetizó Benjamín Solari Parravicini (El Nostradamus Argentino): “La libertad de Norteamérica perderá su luz, su antorcha no alumbrará como ayer…” (1939).
Grandes de la web, en un “apagón” contra una ley de EE.UU.
Grandes de la web, en un “apagón” contra una ley de EE.UU. (que afectaría a todos los usuarios de planeta).
Lo que está en juego es la libertad
Lo que está en juego es la libertad – 21.12.2011 – lanacion.com .
Nuestro mejor momento
Nuestro mejor momento. Por Arnau Fuentes, en Nación Red.
Libertad de Prensa “K”

Libertad de Prensa "K"
Las razones de un gobierno limitado
La existencia de un gobierno limitado no solo tiene que ver con la eficiencia económica, sino, fundamentalmente, con los derechos individuales. El intervencionismo estatal tiene una dinámica de corrupción, pobreza y abuso del poder que puede mutar en una autocracia feroz.
La arbitrariedad, un método
La arbitrariedad, un método. Por Ricardo Kirschbaum, EDITOR GENERAL DE CLARÍN
A los escépticos de buena fe
Espero, sinceramente, que estos dos artículos te abran los ojos:
Cablegate: Ingresamos en la era WikiLeaks
Mucho se ha dicho y mucho más se dirá sobre el wikilombo de las filtraciones de cables diplomáticos (y de otro tipo de información también) protagonizadas por el australiano Julian Assange, fundador de WikiLeaks y al parecer también sobre las prontas filtraciones de unos ex colaboradores…
En lo que respecta a la Argentina, es interesante leer las percepciones que tiene la embajada de los EE.UU. sobre los personajes de la política y la política misma de nuestro país. Pero a decir verdad, hay que vivir en un termo o en un tupperware para no haberlo sabido desde hace tiempo:
- Que Cristina Fernández tiene algo mal en la cabeza.
- Que hay peleas internas en el gobierno (por el poder, obvio).
- Que no se hace nada contra el consumo de droga (cocaína, paco, éxtasis, etc.), ni contra el narcotráfico (no hay radares, hay cientos de pistas clandestinas, SouthernWinds, etc.).
- Que no se hace nada contra el lavado de dinero (ingresar dinero de ilícitos al circuito legal). Incluso ya estamos por ser sancionados por el GAFI.
- Que los Kirchner y sus amigos tienen cuentas en varios paraísos fiscales (desde la plata que se robaron de Santa Cruz hasta la que no pudieron justificar en ninguna de sus declaraciones juradas).
- Que la diplomacia ha dejado de ser un arte de resolver conflictos para convertirse en lisa y llana hipocresía (ocultando la verdad a los ciudadanos).
- Que el Poder Ejecutivo (es decir Cristina Fernández de Kirchner, y antes, Néstor Kirchner) escuchaban ilegalmente (gracias a la SI, Secretaría de Inteligencia, ex SIDE) los teléfonos y correos electrónicos de políticos opositores y periodistas (Clarín, Macri, etc.)
- Que el gobierno usó información privilegiada (otorgada por EE.UU.) para perseguir opositores (caso Francisco De Narváez)
- Que las leyes pueden sernos impuestas desde fuera del país (España es sólo un caso).
Nada nuevo bajo el sol para el que se quiere enterar. Si hasta tenemos nuestro propio emailsgate con los 26.000 correos de Vázquez, el asesor del ex Secretario de Transportes de la Nación, Ricardo Jaime, quien a su vez respondía directamente a Néstor Kirchner, apretando, pidiendo coimas y recaudando plata para la campaña electoral. ¿Acaso alguien se puede asombrar?
Para los que no se quieren enterar, cómplices por omisión, esperen 10 años. Pero después no digan: “yo no sabía”… (como les pasó con Menem, ¿se acuerdan?)
Volvamos al cablegate internacional
Casi todo ha girado en el plano de lo diplomático, lo legal-penal (contra Julian Assange), y poco más. Las actividades de inteligencia de las embajadas no está fuera de lugar. Esa es una de sus misiones: conocer mejor a quien tienen enfrente. Lo mismo hacen los publicistas, los deportistas, los periodistas, los empresarios y todas las demás embajadas. Que los políticos se enojen con EE.UU. por eso (y no por otras cosas) debiera darles vergüenza (¡Oops! ¡Pero qué despistado soy, si son unos sin-vergüenzas!).
Sin embargo, hay varios otros niveles de análisis que hay que hacer en este “cablegate“, que es lo que sucede en el plano técnico-informático, en el plano comunicacional, en el plano de la libertad de expresión, del periodismo ciudadano… Cosas que no veo suficientemente reflejadas en los grandes medios de desinformación (cosa que tampoco nos debería asombrar).
De todos los artículos que leí y los distintos comentarios que he venido escuchando en radio y TV estos días, me parece apropiado recomendarles tres. No porque los comparta al ciento por ciento –no es el caso– pero creo que valen la pena leerlos y reflexionar. La era WikiLeaks –a falta de un término mejor– recién comienza.
No dejes de apoyar a WikiLeaks (hay muchas maneras).
Para leer y pensar:
¿Querés saber más?
No tan a la derecha, Jefe
El hijo del querido y recordado Tato, le escribe a Néstor Kirchner. Para argentinos y gente bien informada. Imperdible:
No tan a la derecha, Jefe
La indiferencia argentina
“Hay mucha gente que está como anestesiada…
El silencio de muchos,
la indiferencia de muchos,
y el autoengaño o la negación de muchos,
también construyen los poderes autoritarios.”
Dra. Elisa Carrió (Hora Clave, 29-08-10)
“Hay muchos que están pensando que el poder se juega el año que viene.
Yo tengo una percepción distinta: El poder se está jugado ahora.
Que haya futuro para los argentinos y elecciones libres el año que viene,
depende de hoy. El futuro es hoy.”
Dra. Elisa Carrió (Hora Clave, 29-08-10)
Los Kirchner contra todos (los argentinos)
En su intento por controlar los medios masivos de comunicación, como forma de acrecentar sus fortunas y conquistar votantes a fuerza de mentir y calumniar descaradamente, el corrupto matrimonio presidencial se apresta a dar otra embestida contra Papel Prensa –que provee el insumo básico para los diarios– luego de propinarle un duro golpe al Grupo Clarín con la quita de la licencia para proveer acceso a Internet a través de Fibertel.
Habrá apelaciones, fallos y medidas judiciales de diversa índole, acciones de la oposición política y todo terminará en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, al igual que la Ley K de Medios, quién sabe cuándo. Los clientes de Fibertel no tendremos que cambiar de ISP.
Pero si creen que eso es todo, se equivocan. El kirchnerismo está en extinción, pero en año y medio puede todavía hacer mucho daño. Con su banda de delincuentes y seguidores fanáticos, los Kirchner son locos, pero no tontos. No lo olvidemos.
Los golpes recibidos por el kirchnerismo a partir de la “resolución 125″ –que el vicepresidente Julio Cobos saldara a favor del campo, en 2008– pasando por la derrota en las elecciones legislativas del año pasado y otras derrotas recientes en el Congreso, no han hecho mermar su ímpetu autoritario en pro de sus ambiciones personales, sólo disimularlo en algunas ocasiones.
Los K van por todo. Contra todos. No les importa nada. Quieren quedarse en el poder a cualquier costo…
Les dejo una serie de lecturas que fundamentan, contextualizan y amplían lo que acabo de resumir. Es un buen panorama de lo que está ocurriendo, con perspectivas siempre borrosas de lo que nos depara el futuro –de aquí a las presidenciales de 2011– a todos los argentinos. Que algo bueno salga de todo esto, dependerá del aprendizaje cívico y político de todos nosotros.
Atacar a la prensa para intimidar a todos
El nuevo avance del Gobierno sobre los medios independientes no es sólo un abuso de poder: condiciona el derecho de todo ciudadano a estar informado
Con la certeza de que lo peor está por ocurrir
El acompañamiento de los hombres de negocios a la administración de los Kirchner duró por lo menos cinco años, y puede entenderse como parte del problema que ahora los espanta: sin instituciones fuertes, criticar a un gobernante excesivamente susceptible es riesgoso.
La guerra más peligrosa de los Kirchner
La peor derrota de la libertad se produce cuando ella se apaga paulatinamente, en módicas y casi imperceptibles cuotas. Algunos no perciben ese proceso. Otros creen, erradamente, que ellos no figuran ni figurarán entre las potenciales víctimas.
“Vincular la venta a la tortura es falso”
Papel Prensa: carta de un testigo clave / Gustavo Caraballo, compañero de cautiverio de Lidia Papaleo, desmiente su acusación
El déjà vu kirchnerista
El acontecimiento más relevante de la agenda será la embestida contra la empresa Papel Prensa, entre cuyos accionistas están los diarios LA NACION y Clarín. Pero habrá otras novedades relevantes para el juego del poder.
La sociedad abierta y sus enemigos
Los verdaderos problemas de la Argentina no son económicos: esos son la consecuencia. Como la fiebre, que delata un problema de salud más grave.
Los verdaderos problemas son nuestra falta de respeto a las leyes y a la Constitución. El desinterés de las mayorías por las cuestiones políticas. La tolerancia a la corrupción. El votar alegremente a cualquiera sin tomarnos el trabajo no muy exigente, en vista de la cantidad de información que hay (al menos por ahora) de pensar en qué candidatos son los mejores en términos de honestidad e inteligencia, en lugar de votar siempre al mismo partido.
Cuando tenemos malos dirigentes queremos “que se vayan todos“, pero cuando tenemos oportunidad de elegir, votamos a cualquiera, sólo por tradición o porque es “más lindo”. O a los viejos conocidos, porque ya los conocemos. ¡Queremos la nueva política de la mano de los mismos de siempre! ¡Queremos que nos den soluciones los mismos corruptos e inútiles (literalmente) que han generado los problemas!
¿Por qué no le damos la oportunidad a gente nueva? ¡Porque no tiene experiencia! ¿Pero entonces en qué quedamos, querido compatriota? ¡No hay p…nga que te venga bien! ¡Decidite, hermano!
Mientras los argentinos no maduremos políticamente y comencemos a votar mejor, no saldremos de los mismos problemas de siempre. Sumados a los nuevos, porque no sé si lo notaste, pero cada vez estamos peor. Como país. ¿O vos querés salvarte solo? ¿Realmente creés que podés vivir bien, feliz, en una isla?
Se necesita cierto grado de compromiso durante todo el año, no sólo el día de votar. Cultura cívica. Amor al prójimo. Y accionar en consecuencia. Votar no alcanza.
Tal vez necesitemos salir de casa a protestar y pedir renuncias o cambios de políticas más seguido. No tolerar mansamente ciertas cosas como “impuestazos”, “candidatos truchos” o que senadores voten leyes malas para devolver favores o presionados por el gobierno nacional. Necesitamos una nueva clase política, pero también una nueva sociedad. Menos habitantes y más ciudadanos, personas conscientes de sus derechos y dispuestas a hacerlos respetar, para sí y para todos, todos los días, no solamente cada cuatro años.
Obviamente, como “el pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes” (art.22, CN), lo que necesitamos son nuevos políticos, con nuevas ideas, no importa si tienen poca o mucha edad. Con nuevas ideas me refiero a otras distintas de las que venimos implementando. ¡Pero no tenemos que inventar nada! Simplemente copiar (pero bien y honestamente) lo que están haciendo nuestros mismos vecinos: Brasil, Chile y Uruguay. Ya no tenemos que mirar más lejos.
Importa también que los políticos lleguen al poder sabiendo, con planes y equipos, no para comenzar a aprender y experiementar con nosotros. Y que sean honestos, porque un honesto se puede equivocar pero se podrá retractar y enmendar; pero poner a un delincuente aunque sea súper inteligente es como una escopeta de dos caños. Apuntada hacia nosotros.
Los empresarios también tienen su culpa, y ese costado de la situación lo podés encontrar en un lúcido análisis de Roberto Cachanosky en su sitio web, Economía Para Todos. Te lo recomiendo:
“La sociedad abierta y sus enemigos“
Para otros artículos relacionados con la situación del país, desde hace un tiempo estoy haciendo una selección de artículos sobre diversos temas y autores que voy poniendo en las Páginas, que podés encontrar en una lista al costado del blog, por ejemplo: Política, Economía, Educación, Libertad de Prensa…
Defendamos la Constitución, no al gobierno
Los representantes del pueblo elegidos democráticamente no pueden hacer lo que se les dé la “real” gana porque no se los elige Reyes o Reinas, sino funcionarios que deben respetar el orden constitucional.
Aclaración: Aunque su uso correcto implique la suma de los tres poderes, utilizo aquí la palabra “gobierno” aludiendo al Matrimonio Presidencial y sus secuaces en ambas cámaras del Congreso, sin obviar Gobernadores, intendentes y gremialistas, entre otras yerbas.

Defendamos la Constitución, no al gobierno.
A partir de este artículo de Santiago Kovadloff, “El ascenso y el descenso”, con el que no puedo por principios disentir, y recordando los comentarios que en el mismo sentido suele hacer Nelson Castro, otro periodista crítico del gobierno, no obstante me animo a expresar en voz alta algunos pensamientos relacionados con el apoyo irrestricto a la “democracia” o al sistema constitucional, como bien expone la editorial de La Nación.
Cuando los argentinos nos manifestamos a favor del sistema “democrático”, ¿qué es lo que realmente queremos decir?
Cuando un ex-presidente en funciones se identifica con un partido, un partido con un gobierno, un gobierno con el Estado y el Estado con la democracia, pareciera que una crítica (constructiva o no) a cualquier eslabón de esta maldita cadena fuese un dardo envenenado dirigido al sistema democrático. No es así.
Un hombre no es un partido, a menos que éste lo apoye sin límites. Un partido, representa a una parte del electorado, mientras que el gobierno nacional representa a todos los argentinos. El gobierno son personas que van y vienen con el ritmo de las elecciones, pero no son el Estado: sólo lo administran temporalmente en nuestro nombre.
La democracia, gobierno del pueblo a través de sus representantes, es elegir mediante el voto un gobierno para que administre el Estado para beneficio de la Nación, que viene a ser la gente. Democracia es ir y votar, en nuestro caso, cada cuatro años. Pero en muchos lugares se ha votado –y se sigue haciendo, como en Cuba– sin que haya opciones ni libertades. Obviamente lo que queremos los argentinos no es ir y votar mientras se restringen nuestras libertades, como la libertad de expresión (ver Ley “K” de medios y Ley Mordaza a Internet).
Siendo más precisos en la elección de las palabras, lo que garantiza nuestros derechos y libertades es el sistema republicano, es decir, la división de poderes. ¿Y eso dónde está escrito? En la Constitución Nacional, desde 1853. Según nuestra Carta Magna, los argentinos tenemos –o deberíamos tener– un sistema representativo, republicano y federal.
Los representantes del pueblo elegidos democráticamente por el voto no pueden hacer lo que se les dé la “real” gana porque no se los elige Reyes o Reinas, sino funcionarios que deben respetar el orden constitucional que juran defender, cumplir y hacer cumplir.
De modo que para ser correctos, lo que debemos defender es nuestro sistema republicano de gobierno, el poder equilibradamente repartido por la Constitución entre los tres poderes –Legislativo, Ejecutivo y Judicial– resguardando la libertad de expresión como derecho fundamental de los ciudadanos, no sólo “votantes”.
Por todo ello, criticar al gobierno no significa poner en duda al sistema republicano de gobierno. No hay ninguna actitud “destituyente”, como nos quieren hacer creer la Presidente y su marido.
Entonces, pregunto: ¿Qué es lo que debemos priorizar, la Constitución o quien esté circunstancialmente en el Poder Ejecutivo Nacional?
No hay ninguna actitud golpista en querer (y vocear) un cambio de gobierno, que no de sistema. Estamos en nuestro derecho. Queremos respeto por el Estado de Derecho, no la imposición de las arbitrariedades a las que patoteramente nos han venido acostumbrando.
Parece haber gente que confunde una cosa con la otra, fruto de su mala educación cívica. Constitución NO es lo mismo que Poder Ejecutivo Nacional, ni mucho menos igual a Kirchner, aunque éste lo controle cual marioneta.
Igual equivocación o ignorancia se puede apreciar entre Diputados y Senadores que andan confundiendo “Parlamento” con su lugar de trabajo, ¡que se llama “Congreso“! El sistema parlamentario es otra cosa. Deberían asistir más seguido.
Ciudadanos, periodistas y legisladores, diciéndose “democráticos” –¿les gustará votar y nada más?– están apoyando –a regañadientes– a quienes han hecho todo por destruir –y lo siguen haciendo– el sistema republicano que establece la Constitución.
Lo que los periodistas en particular y los ciudadanos en general debemos proteger es la Constitución Nacional, no al Presidente, o en este caso, a “la Presidente”. Y digo “Presidente” no aludiendo a quien en verdad toma las decisiones en Olivos, sino porque tal es el cargo que la Constitución le permite ejercer –y por el cual juró– Cristina Fernández de Kirchner: “Presidente de la Nación Argentina“. Debiera leerla más seguido.
Que alguien también le diga a Agustín Rossi, jefe del kirchnerismo en Diputados y primer alcahuete de Lupín, que el Vicepresidente Cobos NO es parte del Poder Ejecutivo. El PEN es desempeñado por un solo ciudadano, en este caso, ciudadana: la señora Presidente (ya dijimos que no es “Presidenta”). No sé si no lo sabe, lo que ya es grave, o convenientemente se le olvida, lo que es peor, porque denota su intención de distorsionar la realidad para manipular la voluntad popular a su favor, o la de su jefe político.
Obviamente, no estoy diciendo que alguien vaya a la Casa Rosada a sacar a los Kirchner y su banda de delincuentes. Quédense tranquilos. Los militares no lo harán, no tienen con qué y ya aprendieron la lección. Los políticos no lo harán, porque temen ser arrastrados por los acontecimientos, como en 2001, y no quieren que les explote el país en las manos. Tal vez esperan, secretamente, que les explote a quienes lo han venido activando desde 2003. Y francamente, no creo que el paranoico matrimonio esté pensando en tomarse el helicóptero por propia iniciativa, aunque acaban de alquilar 2 más y otros 8 aviones, totalizando 5 helicópteros y 11 aviones a su disposición. Tal vez sea para trasladar los aplaudidores oficiales.
Tenemos que hacer todo lo que podamos para que Néstor Cristina termine su mandato el 10 de diciembre de 2011. Eso sí: Todo lo que se pueda dentro de lo que marca la Constitución. Pero no olvidemos que nuestra ley fundamental establece la forma de destituir, mediante juicio político, tanto al Presidente como –ojo al piojo– también al Vicepresidente. Visto está que quien gobierna es Néstor Kirchner y es quien preside la asociación ilícita, entre otros actos de corrupción por los cuales ya lo empieza a investigar el Poder Judicial.
Todo el procedimiento se puede hacer, con mucho ruido, pero sin ir contra el sistema republicano (o como nos gusta decir: “democrático”). Acusa Diputados y juzga el Senado. No hay por qué alarmarse si se respeta la Constitución, sobre todo los que juraron “observar y hacer observar fielmente la Constitución de la Nación Argentina”, tarea que no están desempeñando si nos atenemos aunque más no sea a esta Ley “K” de medios, donde no hubo debate ni Cámara Revisora. Sólo obediencia debida a la Casa Rosada.
Menciono esta alternativa porque hay gente que no la conoce, y cree estar condenada a padecer esta cleptocracia de inútiles y autoritarios pendencieros hasta el fin de 2011. Nuestra Constitución no nos obliga a tal sacrificio.
Además, lo menciono porque es una posibilidad que no se le escapa a quien esté atento –discursos mentirosos que ya nadie cree y 23% de imagen positiva, derivados de problemas económicos postergados y disputas políticas sin fin– y que podría estar apareciendo en el horizonte. La crispación no se detiene y el hartazgo, como se ha medido, ya es palpable.
Menos mal que los políticos opositores (Elisa Carrió, Julio Cobos, Carlos Reutemann, Mauricio Macri, etc.) son todos respetuosos de las instituciones y no aloKados. No piden la renuncia de nadie ni andan haciendo líos en la calle. Al contrario, mientras el gobierno enciende fogatas, la oposición las anda apagando y calmando a la gente, pidiendo paciencia [video de Carrió] y llamando al diálogo [carta de Cobos, en PDF].
Por menos que un impuestazo –de 400% en gas y otro tanto en energía eléctrica, sin mencionar al impuestazo rural, y al ya cercano impuestazo teKnológico– a otro gobierno lo hubieran echado. Hace rato. Como pasó con Alfonsín (paros generales interminables), y más recientemente, con los derrocamientos de De la Rúa y Rodríguez Saá. ¿O alguien cree que se fueron solos, por acción de las cacerolas? Los golpistas de ayer, hoy están en sus sillones y bancas.
Personalmente, me gustaría que los Kirchner no empeoraran más las cosas –estaría negando la realidad– y terminaran su gobierno el 10 de diciembre de 2011 habiendo sido derrotados aplastantemente por alguien honesto –cualidad imprescindible– y con aunque sea un poco de sentido común. No pido que nos parezcamos a Brasil, Chile o Uruguay. No pido mucho, sólo liberarnos de este lastre y tener un país más o menos normal.
Sí, deben llegar al 2011 y ser derrotados en las urnas –me dirán– para que no queden dudas a nadie del mal que le han hecho al país, y de que por fin nos hemos dado cuenta y hecho algo al respecto, y porque hay que conservar la democracia. Ya expliqué que lo que debemos conservar es la República, no el gobierno. Seguir votando mientras la Constitución es violada sistemáticamente no tiene ningún sentido. A menos que querramos otro récord Guinnes: el de tontos masoquistas.
Pero hay otro punto que merece tenerse en cuenta.
¿Implica este deseo de no interrumpir el mandato presidencial que debamos ayudar a los Kirchner a llegar al 2011 a toda costa? ¿Qué significa cueste lo que cueste? ¿Qué esperamos para reaccionar? ¿Otro corralito-corralón-pesificación? ¿Esperamos a que terminen de destruir al sector agropecuario? ¿Esperamos a que haya 51% de pobreza? ¿Esperamos a que la inseguridad nos mate un familiar? ¿Esperamos a que en nombre de la mera mayoría de los votos terminen con la propiedad privada (jubilaciones), nuestras libertades (de expresión y de prensa), la República y el “estado de derecho”? ¿Cuánto nos costará esperar dos años más? ¿Estás dispuesto VOS –por vos y los tuyos– a pagar ese precio, por este gobierno? Probablemente, la mayoría de quienes lean esto estarán en una ciudad grande, usando banda ancha, con un techo, una cama caliente y sus necesidades básicas satisfechas. Pero pensemos aunque más no sea por un momento en el resto de los argentinos que no tienen tanta suerte.
Pongamos en la balanza también que los nuevos legisladores recién comenzarán a trabajar en marzo (y la Presidente tiene derecho a vetar), y faltan todavía dos años más para que esta pesadilla termine. ¿Querrán los menos favorecidos seguir pagando el precio? ¿Tenemos nosotros derecho a hacer que lo paguen?
Habrá que ir con mucho cuidado, porque es mucho el poder de daño que todavía tiene el matrimonio.
No se lea esto como una incitación a la violencia o al golpe institucional, sino a pensar y manifestarnos (aprovechemos que todavía se puede) con las herramientas que nos da la Constitución. Vale la pena invertir unos pesos en ese librito. Allí están escritos nuestros derechos y garantías.
Puede que los Kirchner busquen victimizarse para echarle la culpa –y los problemas que fueron sembrando– a otro. Pero sobre todo, tengamos bien en claro que una cosa es defender el sistema constitucional, y otra muy distinta, al gobierno.
Artículo relacionado:
Pensé que tendría que agregarle un verso más al poema de Martin Niemöller, pero no.
Ley “Mordaza a Internet” (en Argentina)
Les decía hace un par de días que en Argentina cada semana tenemos una sorpresa. Puede fallar la ley de gravedad, pero este axioma no falla. Cuando creemos que ya habíamos visto todos los disparates posibles, a algún político se le ocurre algo. Si no es la Presidente y su marido, son los legisladores.
Después de la Ley “K” de medios que se está tratando en estos días en el Senado de la Nación, se tratará (parece que el 16 de octubre) el Impuestazo TeKnológico. Y después de esa otra barbaridad, la máxima: una Ley Mordaza para Internet. ¡No inventan una buena!
No es el día de los tontos, ni de los santos inocentes, ni estoy alcoholizado. ¡Lo juro! Si no viera que el PDF está hospedado en el Senado creería que me están cargando (ver el proyecto de ley “S-0209/09″ en PDF).
Te recomiendo pasar por E | Laws, el blog de Roger Max Schultz (Abogado – U. B. A., Especialista en Derecho informático y telecomunicaciones) y leer el artículo, porque para qué te voy a repetir lo mismo, no te parece, y de paso mirás los comentarios.
El texto del proyecto de ley es un poco aburrido pero es cortito y fácil de leer, aunque interpretarlo legalmente… será tarea de mentes más brillantes, sin duda. Pero supongo que se dictará su inmediata inconstitucionalidad al ser promulgada la ley y todo el asunto será olvidado. O mejor dicho, recordado como otro bochorno más de los legisladores que supimos conseguir.
Leyendo el proyecto puede apreciarse, siendo un poco cándidos, que posee un sentido que no es malo. Lo que es pésimo es el texto –como ocurre con la Ley K de medios– que es en definitiva lo que nos va a regir, no las buenas intenciones. Y tengo derecho también a dudar de ellas.
Lo que resulta paradógico, es que este Frankenstein jurídico-tecnológico es impulsado por Guillermo Jenefes (Jujuy, FPV) que es ni más ni menos que… ¡el presidente de la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión!
Pero no nos metamos ahora a ver quién propone y quiénes apoyan (Carlos Reutemann y Roxana Latorre, ambos senadores santafesinos por el PJ) ni con qué intenciones, sino veamos el texto.
Este sería un buen momento para leer el texto del proyecto. Pero si no te atrae la idea, podés verte estos dos videitos:
Tampoco me quiero meter en este momento en el análisis estrictamente legal, ni constitucional. Quiero hacer por ahora unos comentarios que no llegan a ser técnicos, sino reflexiones que me surgen de conocer cómo son las cosas en Internet.
Me llama la atención, por ejemplo, que metan a la misma bolsa al tipo que supuestamente injuria, que al que provee el hosting, al buscador y al proveedor de acceso a Internet.
Pero siguiendo con el mismo criterio de penalizar a todos los que de alguna forma avalen, impulsen, permitan –o no impidan– la divulgación de la supuesta ofensa, estos senadores (lo siento, pero si los asesoran mal es culpa suya muchachos; son ustedes los que firman la ley y contratan ñoquis) se olvidaron del diseñador de la página, del que programó los scripts de publicación o las APIs, del técnico que mantiene la web, del redactor del artículo y del tipeador que cargó la información que no gusta. Y del jefe de redacción que autorizó la publicación. Y del Director. Y del moderador de los comentarios. Y del dueño y moderadores del foro o lista de correo. Y de las empresas que les dan servicios, entre otros, el de almacenamiento. Y por qué no también caerle con todo el peso de la ley al que financia la web y a todos los que publicitaron en ese sitio web o por lo menos en ese podcast, en ese número o edición o al menos en ese artículo. O comentario. O viñeta. O banner. O enlace (pasá el puntero del mouse por encima del enlace). Y cuídense también todos los opinadores que dejan sus comentarios o votaciones. ¿Van viendo el disparate?
Supongo que tratarán de crear un registro para individualizar a todos los medios –profesionales o no– y en una segunda etapa, a todos los internautas argentinos. Qué quilombo. Más lo pienso y más descabellado lo encuentro. ¿Ustedes no?
Pero siguiendo con esta joyita de proyecto, imaginen que la mitad de los blogs, sitios web, podcasts, etc., de la Argentina dicen que Néstor Kirchner es un ladrón (por ejemplo, haciendo referencia a los U$S 500.000.000 (quinientos millones de dólares, por la venta de YPF) que se llevó de la Provincia de Santa Cruz y del país) o que quiere dominar a la prensa mediante este proyecto autoritario de Ley “K” de medios.
Supongamos que se le crispan los nervios –lo que no sería raro– y entonces Kirchner (no sé cómo) les mandara una carta documento –porque los email, de servir para tales notificaciones, se pierden o son capturados por el sistema anti-spam– a CADA UNO de esos medios, Proveedores de Servicio Internet, empresas de Hosting y Buscadores –sin mencionar lo que se pueda decir en Facebook, Twitter y las otras quichicientas redes sociales o servicios– y que todos habiendo recibido la notificación den de baja “automágicamente” las noticias o comentarios, sin atender a ningún otro cuestionamiento legal, argentino o extranjero (porque muchos de esos servicios, alojamientos y buscadores están en el exterior), ¿creen que las empresas van a darle prioridad al reclamo de Kirchner? Habrán miles de reclamos similares. No alcanzará toda la producción de la pastera Botnia para imprimir todas las cartas que todos estaremos enviando a todo el mundo, aunque más no sea, para que se ocupen primero de nuestros reclamos y no de los de Kirchner. ¡Ay, pobres árboles! ¡Pobres proveedores de servicio Internet! ¡Pobres empresas de Hosting!
Pero si así y todo lograran parar la publicación o darla de baja luego de publicada, ¿creen que la noticia no se va a publicar en otro lado? Va a estar en toda la otra mitad de los medios. En todos los cachés y proxys. No es fácil borrar algo que se publica en Internet. Ni tampoco rápido.
Sí es fácil publicar y se distribuye a la velocidad de la luz. Piensen en la muerte de Michael Jackson. La noticia salió antes en Internet que en los medios tradicionales off-line. Piensen en la inmediatez de los Twitter o los Messenger, o los correos electrónicos. Una vez que le diste el clic… ¡No lo recuperás más! ¡Salió replicado en todas partes!
Pero además, toda la web, la blogosfera y la podcastfera harán sitios espejo y nos ayudarán a hospedar los contenidos censurados en otros países. La información seguirá circulando por mail, por twitts, por presentaciones de Powerpoint (pps), por streaming, por archivos adjuntos comprimidos o criptografiados. Por redes P2P. Por mensajería instantánea. Por newsgroups. Por redes anónimas. Cuando censuren un sitio, la información se pondrá en otro. Me adelanto a decir: en todos los otros.
¿No se dan cuenta de que están queriendo tapar el sol con el dedo?
En definitiva, con la sana intención o la excusa de querer perseguir el delito y las injurias –para los que ya hay leyes– van a crear una herramienta legal esperpéntica con la cual poder restringir la libertad de prensa y la libertad de expresión, por lo que no me resulta aventurado decir que este engendro jurídico, de promulgarse, se convertiría en una ley inconstitucional.
Estos legisladores son una joyita. ¡Pero una joya en bruto! Son taaaan burros, tan incapaces, que creen que pueden controlar la “Internet argentina”. Como si pudieran ponerle puertas al campo, al cielo o al espacio. ¿O verán tanta mansedumbre en el pueblo que no se pondrán colorados si lo intentan? ¿Hasta cuándo seguirán probando nuestra paciencia? Porque con estos tres proyectos de ley ya tenemos como para un buen cacerolazo, ¿no?
Esta ignorancia supina de las tecnologías de la información y las comunicaciones –que no sería tan grave si viniese de cualquier otro– pero sobre todo del desconocimiento de los derechos constitucionales, a su vez potenciados por la mayoría temporal del Frente Para la Venganza Victoria y sus circunstanciales aliados –en este caso, dos peronistas– tienen un poder de daño increíble, que con suerte cesará recién en marzo de 2010, que es cuando los nuevos –que no sé si buenos– legisladores comenzarán a trabajar.
A veces me pregunto si no sería mejor un país sin legisladores… ¿Para qué los queremos si las leyes no se cumplen? ¿Para qué los queremos si los jueces son dirigidos desde la Casa Rosada? ¿Para qué los queremos, si terminan votando lo que dice el Poder Ejecutivo –a veces sin leer– coimeando como denunció Pontaquarto o creando más problemas que soluciones? Pongámosle una corona a la Reina Cristina o al Emperador Néstor y en lugar del Congreso hagamos una gran playa de estacionamiento, que nos sería más útil y más barato.
Si siguen así, destruyendo –desde adentro– la democracia y la república en nombre del pueblo y las instituciones, los sufridos argentinos vamos a terminar añorando viejos tiempos donde había más orden, más garantías y más seguridad jurídica. Ojo, que demasiado a la izquierda es derecha.
La Argentina aguanta, pero… ¿hasta cuándo?
Los argentinos tenemos serios problemas. No son de ahora, cierto, ni son culpa sólo de los Kirchner. Hay otros políticos igual de culpables. Para empezar, todos sus cómplices. También hay políticos honestos pero que tienen sus cuotas de responsabilidad por todo lo que nos pasa. Por acción o por omisión.
En mi ranking, les siguen los periodistas. Ahora que les llegó la noche con la Ley “K” de medios empiezan a quejarse, pero no eran tan independientes ni celosos custodios de la libertad de prensa durante los pasados 7 años de gobierno. El silencio y las medias verdades les costarán muy caro si ese proyecto se convierte en ley.
Otros con cierto grado de responsabilidad son los empresarios. Por las políticas que lleva adelante Néstor Kirchner a través de la Secretaría de Comercio Interior de Guillermo Moreno, individualmente no pueden hacer mucho, porque ponen en riesgo sus empresas o comercios y las fuentes de trabajo que deben proteger. Los campesinos se han movilizado, pero los citadinos no. Las cámaras empresarias no aparecen por ningún lado advirtiendo del mal rumbo que en materia económica ha adoptado el país. La verdad es que no los entiendo. Espero que hayan tenido sus razones. Pero dudo de que el silencio les haya sido provechoso. El mal menor en el corto plazo suele convertirse en el mal mayor en el largo.
También tienen su responsabilidad los intelectuales. Ni oposición de argumentos, ni aporte de ideas, ni denuncia de la corrupción a la que nos hemos acostumbrado. Los argentinos estamos como dormidos al sol sin nadie que nos despierte antes de lo inevitable. Pero proporcionalmente son tan pocos –o están tan callados– que no se los oye.
Y la gente. Sí, sí. La gente. La gente común. También llamados ciudadanos, aunque sólo actúen como meros votantes. Los políticos no caen en paracaídas. Los votamos entre todos. A veces sin pensar. A veces nos engañan para conseguir nuestros votos, pero otras veces los reelegimos dos y tres veces. ¡Y no aprendemos! Indudablemente, nos falta más educación, y sobre todo, educación cívica.
Nuestros problemas son muy serios. Y no es una exageración: 15, 22/23, 35 ó 40% de pobreza, según se consulte al INDEC, a Néstor Kirchner, a estudios privados o a la Iglesia Católica. Cualquier cifra es preocupante, más aún si nos damos cuenta de que esos millones de pobres e indigentes sobreviven en un país rico, que además produce y exporta alimentos… aunque cada vez menos.
Pero no son los problemas económicos los que me preocupan. Tampoco los meramente políticos. ¡Porque ambos son sólo consecuencias!
Las consecuencias de no respetar la Constitución, muchas veces a través de las mismas leyes o decretos… inconstitucionales. Por ejemplo, la “pesificación”, las “retenciones”, el robo de las jubilaciones, el adelantamiento de las elecciones, las candidaturas fraudulentas o “testimoniales”, la coparticipación “federal”, los superpoderes presupuestarios para el Jefe de Gabinete, las facultades legislativas delegadas en el Poder Ejecutivo Nacional (lo que constituye una traición a la patria) y últimamente con este autoritario proyecto de Ley K de medios con el que se pretende amordazar a la prensa y cambiar la realidad a golpes de propaganda, a la vez que se hacen fabulosos negocios.
No sólo el contenido de las leyes –que debiera estar sujeto a profundos debates antes que su obediente y acelerada sanción– sino su mismo tratamiento en el Congreso es una vergüenza nacional. La seriedad, el respeto y la legalidad ya ni siquiera se simulan. El oficialismo arremete con todo y las oposiciones –no hay una sola, sino varias: las que nosotros votamos– no parecen advertir –ambos– la gravedad de la situación en la que ha caído el país. De quinto lugar a ciento y pico en menos de 100 años. ¡Y vamos por más!
Las crisis políticas pueden resolverse más o menos bien y más o menos rápido. Sólo basta querer conversar y voluntad para acordar en algo, lo que es posible pero no muy probable en el corto plazo. Por otro lado, los problemas económicos (de los que dependen todos los demás) no van a resolverse con voluntarismo sino sólo cuando demos con las soluciones. Soluciones, no parches. Soluciones generadas en Argentina, no el mero arrastre por el crecimiento del mundo o de nuestros vecinos.
Somos un país entre la furia y el error. Y mientras no nos decidamos –en serio– a volver a nuestra Constitución liberal de 1853 y sigamos por el errado camino del estatismo y la demagogia, sumando escándalos de corrupción, avivando el clima de crispación política, con campañas electorales permanentes, con piquetes e inseguridad crecientes, con impuestazos demoledores de la producción, con inflación que dinamita el poder adquisitivo de los salarios y una incertidumbre sin fin, los problemas económicos y políticos seguirán en aumento hasta que la furia o la economía –que como la política, también tiene una dinámica propia– vuelvan a estallar en otra de nuestras recurrentes crisis.
Faltan dos años –que en este país, donde tenemos una sorpresa cada lunes, ¡son como dos milenios!– para tener otra gran oportunidad de cambiar las autoridades nacionales y con ellas el rumbo de colisión –con la realidad– que venimos llevando. Mientras tanto, como sociedad, ¿qué más vamos a inventar? No sé. Pero si hay algo que tenemos los argentinos es imaginación… y una tolerancia suicida –o según se mire, “capacidad de aguante”– pero… ¿hasta cuándo?
Diputados que dan VERGÜENZA
Art. 32.- “El Congreso federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal.” (Constitución Nacional de la República Argentina)

Ley "K" de medios: La mayoría impone la ley. Chau prensa libre.
Acaba de terminar la sesión del plenario de las tres comisiones de Diputados que trataban la Ley “K” de medios. Digo Ley “K” porque cada minuto que pasa me convenzo más de que así es: una ley que Néstor Kirchner usará para amordazar a la prensa que no le guste (no sólo la independiente) y para comprar él y sus amigos todos los medios que vayan a desguace de aquí a un año.
Y ha quedado demostrado el espíritu antidemocrático de esta ley durante la jornada de hoy (por ayer martes). Estuve viendo más o menos 7 u 8 horas de discursos. NO HUBO DEBATE, COMPATRIOTAS. Ningún debate. Los videos están para que los vea cualquiera, y el que no pueda dar crédito a la grabación, tal vez quiera consultar la versión taquigráfica de la Cámara.
Lo que hubo fueron sólo EXPOSICIONES y algunos encendidos DISCURSOS POLÍTICOS como los del diputado Julio Piumato (por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; del oficialista FPV) pero poco análisis del articulado del proyecto de ley.
Entre otros motivos, porque se les daba a los diputados un tiempo limitado (10 ó 15 minutos, estimo) para que pudieran decir todo lo que quisieran (o pudieran) de los 157 artículos (o más) mientras los otros hablaban por teléfono o charlaban entre sí hasta que se los llamaba a silencio y a respetar a quien estuviera en uso de la palabra. No ya a escuchar lo que dijera.
Se leyeron doscientas quince reformas a la ley, lo que tardó tres horas, luego hicieron un receso y se continuó con el tratamiento, sin darle tiempo a la oposición –ni a nadie– a poder leer (no digo estudiar) las modificaciones que el gobierno y sus lacayos resolvieron a puertas cerradas.
Hasta vi quejas de los diputados porque se leían cosas que no tenían por escrito. Mientras la mayoría oficialista apretaba el acelerador con la lectura, la oposición protestaba porque NO TENÍA TODAVÍA EL TEXTO con las reformas. Los diputados garabateaban en los márgenes de sus papeles, porque había una sola copia del proyecto y sus modificaciones por cada bloque.
Una ley que –dicen– se debatió en foros durante seis meses (lo que no es cierto), se trató entre los diputados en un plenario de tres comisiones, de unas 100/150 personas, en sólo UNA tarde.
No hubo debate. Cada uno dijo lo suyo y nadie del oficialismo contestó las preguntas de la oposición. Nadie de la mayoría oficialista contra-argumentó. Nadie explicó. Nadie aclaró. No se trató artículo por artículo. ¿O será que justo fui al baño a vomitar y me lo perdí?
Sólo pudimos escuchar los azorados espectadores una tras otra las objeciones y argumentaciones de la oposición, e incluso las de diputados como Eduardo Macaluse (Buenos Aires; SI) y Carlos Raimundi (Buenos Aires; SI) que teniendo críticas al proyecto oficial y habiendo presenciado la sesión hasta el final, aún así, habiendo sido testigos de esta payasada autoritaria, decidieron apoyar el dictamen de esta ley antidemocrática simplemente “porque es mejor que la que hay hoy”. No porque sea buena.
Hasta tenía el proyecto problemas en la redacción, con errores no sólo semánticos sino también con impresiciones y omisiones, y obviamente, ante cualquier duda, decidirá la Casa Rosada. ¿Estos delincuentes que están hoy, pensarán quedarse para siempre? ¿Qué van a decir cuando este monstruo se les vuelva en contra?
Así que los graves cuestionamientos realizados por Silvana Giudici (CABA; UCR), Fernando Iglesias (CABA; CC), Patricia Bullrich (CABA; CC), Miguel Bonasso (CABA; Diálogo por Bs.As.), Federico Pinedo (CABA; Propuesta Republicana) y otros que se me escapan, no fueron tenidos en cuenta y me animo a decir que pocos los escucharon.
Sobre el final del plenario, la titular de la comisión de Libertad de Expresión, Silvana Giudici (CABA; UCR), se retiró junto a otros diputados al sostener (ya había alertado antes) que: primero, no había quorum, y segundo, que mientras estaban todavía hablando los diputados, se estaba firmando ya el dictamen del plenario con la ausencia de los diputados (habiendo firmado en sus despachos), lo que según Giudici no es reglamentario, mientras las cámaras de televisión mostraban una sala casi vacía y un diputado que hablaba para las paredes.
Esto ya no es sobre lo que quieren o no quieren Kirchner o Clarín. Además de nuestro derecho a informarnos, además del derecho a no ser censurados, además del derecho a la libre expresión y a la libertad de prensa, y al derecho de propiedad –de quienes han construido sus empresas y poseen las licencias que este mismo gobierno prorrogó por diez años (hace 1 año)– además de todo eso, esto va más allá de lo que diga o no la ley. Ya es más básico. Es sobre cómo se hacen las leyes. Las leyes de nuestro país, las que nos van a regir a todos, salvo que seamos amigos de quien esté en el Poder Ejecutivo Nacional (o en su cama). Esto fue otro ATROPELLO A LA DEMOCRACIA.
Y todo esto, estimados compatriotas y lectores del mundo, LO VI POR TELEVISIÓN EN VIVO. Sucedió tal como lo cuento y hasta con un mayor dramatismo que le otorgan la voz y la imagen. ¡Y a los muy CANALLAS no les dio vergüenza!
¡Y después se llenan la boca hablando de Democracia, de República, de las “Instituciones” y de la “Honorable Cámara de Diputados de la Nación“. ¡HONORABLE LAS PELOTAS! ¡DELINCUENTES!
Así que hoy miércoles a las 10 de la mañana está citada una sesión especial y seguramente se dará media sanción a esta ley vergonzosa, que no solucionará nada y que creará más problemas.
Pasará al Senado para el jueves, donde el Vicepresidente Cobos volverá a ser el protagonista principal. Se espera que envíe el proyecto de ley a todas las comisiones posibles, de modo que su tratamiento se demore hasta la llegada –¡el 10 de diciembre!– de los nuevos legisladores que fueron votados el 28 de junio último, en su mayoría opositores. Ya veremos.
Si el proyecto se convierte en ley ahora, el año que viene el nuevo Congreso podría intentar derogarla o modificarla. Pero la Presidente seguramente la vetaría, como hizo con la exención impositiva para algunos sectores del campo afectados por la sequía que había votado por unanimidad el Congreso. ¿Y qué hará la Justicia? ¿Y los afectados?
Hemos sembrado vientos y no podremos cosechar otra cosa que no sean tempestades.
Ah, a propósito: que alguien les avise a estos SINVERGÜENZAS del “Para-lamento” que en Argentina no tenemos “Parlamento”, como han dicho todo el día, sino CONGRESO. O teníamos. Porque hace rato que en ese lugar sólo funciona una escribanía que firma todo lo que se le dicta desde la Casa de Gobierno. Y como hoy se pudo ver claramente, ya ni siquiera se molestan en disimularlo. ¡TRAIDORES!
Así, sin debate apropiado ni consenso, NO
“Quien piensa que nunca será afectado, termina siendo la siguiente víctima.” Santiago Kovadloff
Mañana a la tarde se estaría tratando la Ley K de Medios, la ley de medios con la que Néstor Kirchner pretende destruir a Clarín, terminar con los grandes medios (divide y reinarás) y de paso hacer jugosos negocios.
Los aspectos económicos y sociales de este mega-proyecto de ley son importantísimos, pero lo es más aún conservar la libertad de prensa, que nos permite saber lo que hacen las autoridades con el poder que les hemos dado. Con esta ley, vayamos despidiéndonos de la libertad de expresión. O mejor dicho, vayámonos acostumbrando a la idea de la censura, la autocensura y un país más violento. Porque las voces críticas no se van a quedar calladas.
Una ley de semejante importancia y envergadura (son 158 artículos, en 170 páginas) no puede tratarse en 15 días, ni votarse sin debates, ni audiencias públicas federales, ni “ganarse” por un puñado de votos.
Por eso me opongo a que la ley se sancione. Y esas son cuestiones previas al contenido mismo del proyecto, que de eso podemos hablar largo y tendido. Pero independientemente de todos los foros o debates que puedan darse en las provincias, el que no puede faltar es el del Congreso Nacional, que es donde están –se supone– nuestros representantes y quienes representan a las provincias.
Pareciera que los Kirchner otra vez han logrado reunir los votos en Diputados para que este proyecto de ley se apruebe la madrugada del jueves en Diputados, y pase al Senado donde la oposición es más fuerte y se prevé que el Vicepresidente (que preside la Cámara Alta) la gire a todas las comisiones, de modo que la ley se analice y debata hasta que llegue el 10 de diciembre, cuando juren los nuevos legisladores. Otra vez Cobos inclinando la balanza. Espero que su voto sea más decidido esta vez.
Para que te hagas una idea de lo compleja que es esta ley, te hice un gráfico donde seguramente me olvido de algo. Hace clic en la imagen para verla en grande:
Sobre la “Ley K” de medios
Les presento un conjunto de artículos que cuestionan la “Ley de Medios”, reiterando mi oposición a la misma.
Aprovecho la ocasión para solidarizarme con Clarín y sus funcionarios, a quienes trataron de intimidar ayer con más de 200 inspectores de la AFIP en la sede del diario y domicilios particulares, y cuyo titular pidió luego disculpas. Repudiable y bochornoso.
También reitero mi advertencia (aunque ayer hubo unanimidad): Señores periodistas: ¡Abran los ojos! Señores ciudadanos: ¡Despierten!
07-09-09. Detrás del apuro, una intención oculta. Por Carlos Pagni. 1/2
08-09-09. Más para el Estado, más para el caudillo. Por Carlos Pagni. 2/2
10.09-09. Duro documento de Adepa contra el proyecto oficial
10-09-09. Medios y coparticipación. Por Adrián Ventura
11-09-09. Unánime rechazo de las entidades periodísticas
11-09-09. El germen de una nueva etapa. Por Martín Rodríguez Yebra
11-09-09. Unión opositora contra la ley de medios. Por Gustavo Ybarra
11-09-09. Nunca tantos parecidos con Caracas. Por Joaquín Morales Solá
“El llamado progresismo latinoamericano está haciendo lo mismo que hacían con la prensa las dictaduras militares de hace tres décadas. Venezuela, la Argentina, Ecuador, Bolivia y Nicaragua tienen gobiernos democráticos por elección, pero están perdiendo esa condición en el ejercicio del poder.”
Detrás del apuro, una intención ocultaDetrás del apuro, una intención oculta
Ley de Medios “K”
Infografía: los multimedios (2007)
Texto y video: Cómo golpea la ley a los grandes medios (por Adrián Ventura)
Relacionada:
- Daniel Vila sobre los Kirchner (incluye video)
Daniel Vila sobre los Kirchner
Al igual que el video anterior (el del raro instrumento musical), a este también me lo encontré en el blog de Alejandro Rozitchner (que ya he recomendado antes) de donde copio su comentario, que me parece muy atinado.
Se enmarca en la lucha que mantiene el ex-presidente en funciones Néstor Kirchner con el multimedios Clarín –que él mismo ayudó a construir– y el negocio que él a través de testaferros o amigotes planean hacer metiendo a las telefónicas (Telecom) en el negocio de la TV. Pero eso es sólo una cortina de humo (aunque multimillonaria) para ocultar el verdadero objetivo de esta nueva Ley de Medios: que los Kirchner controlen la prensa totalmente.
Habiendo visto buena parte de la sesión plenaria en el Congreso la semana pasada y distintos programas de TV donde los senadores fueron a disimular lo obvio, estoy convencido de que ese es el principal objetivo.
Por eso mismo no aparecen los testimonios e informes técnicos y en cambio sí los errores en la legislación comparada, mientras se ve el apuro por aprobar esta ley en 15 días, tan extensa (157 artículos), tan compleja y tan importante, ya que redefinirá el mapa de medios del país: TV por aire y cable, radios AM y FM, diarios, servicios de Internet, teléfonos fijos y móviles, la publicidad del gobierno, etc.
Hay apuro en una ley nueva que pone la libertad de prensa en jaque, situación que beneficia a la asociación ilícita que nos gobierna desde el 25-05-2003 (y hasta el 10-12-2011, si la economía y el pueblo resisten) y no hay preocupación por estudiar, debatir ni mucho menos consensuar una buena ley que nos sirva a todos los argentinos al menos un par de décadas.
El apuro del Poder Ejecutivo (y su marido) es porque el 10 de diciembre se les vence el mandato a los traidores a la patria que les dio facultades legislativas violando el artículo 29 de la Constitución Nacional, y asumirían sus bancas los legisladores electos el 28 de junio pasado, mayoritariamente opositores.
Así que se prevé que como tantas otras veces, los diputados y senadores dirán sus monólogos mientras los restantes miran para otro lado, hablan por teléfono o hacen como que escuchan. Nunca hay debates. Luego votan. Los opositores (no hay una única oposición) siempre en minoría aunque algún milagro haga que voten todos juntos, y el kirchnerismo y algún que otro aliado o borocotizado (comprado o extorsionado) dirán “sí bwana” con una reverencia hacia la Casa Rosada y alzarán la mano. Así se votará, casi con seguridad, y habremos perdido un poco más (cuánto, el tiempo lo dirá) de nuestra ya deshilachada libertad de prensa.
Tendremos que ponernos las pilas los librepensadores y periodistas independientes y utilizar al máximo las herramientas que nos da Internet. El problema es que hay mucha gente que no tiene acceso a ella…
La semana entrante habrá dos series de audiencias (las citadas por la oposición y las del oficialismo) pero ya me ocuparé más adelante de eso.
Mi comentario sobre el video de Daniel Vila (cabeza de otro multimedios) es simple, y para los que me leen no será ninguna novedad: Suscribo cada palabra, cada punto y cada coma. Vean y oigan con atención:
“No sé bien quién es Vila, pero escuché que no es ningún santo. No me importa, en todo caso, lo que dice en este video está muy bien. Y es tremendo…” (Alejandro Rozitchner)



























