Diputados que dan VERGÜENZA

Art. 32.- “El Congreso federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal.” (Constitución Nacional de la República Argentina)

Ley K de medios: La mayoría impone la ley. Chau prensa libre.

Ley "K" de medios: La mayoría impone la ley. Chau prensa libre.

Acaba de terminar la sesión del plenario de las tres comisiones de Diputados que trataban la Ley “K” de medios. Digo Ley “K” porque cada minuto que pasa me convenzo más de que así es: una ley que Néstor Kirchner usará para amordazar a la prensa que no le guste (no sólo la independiente) y para comprar él y sus amigos todos los medios que vayan a desguace de aquí a un año.

Y ha quedado demostrado el espíritu antidemocrático de esta ley durante la jornada de hoy (por ayer martes). Estuve viendo más o menos 7 u 8 horas de discursos. NO HUBO DEBATE, COMPATRIOTAS. Ningún debate. Los videos están para que los vea cualquiera, y el que no pueda dar crédito a la grabación, tal vez quiera consultar la versión taquigráfica de la Cámara.

Lo que hubo fueron sólo EXPOSICIONES y algunos encendidos DISCURSOS POLÍTICOS como los del diputado Julio Piumato (por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; del oficialista FPV) pero poco análisis del articulado del proyecto de ley.

Entre otros motivos, porque se les daba a los diputados un tiempo limitado (10 ó 15 minutos, estimo) para que pudieran decir todo lo que quisieran (o pudieran) de los 157 artículos (o más) mientras los otros hablaban por teléfono o charlaban entre sí hasta que se los llamaba a silencio y a respetar a quien estuviera en uso de la palabra. No ya a escuchar lo que dijera.

Se leyeron doscientas quince reformas a la ley, lo que tardó tres horas, luego hicieron un receso y se continuó con el tratamiento, sin darle tiempo a la oposición –ni a nadie– a poder leer (no digo estudiar) las modificaciones que el gobierno y sus lacayos resolvieron a puertas cerradas.

Hasta vi quejas de los diputados porque se leían cosas que no tenían por escrito. Mientras la mayoría oficialista apretaba el acelerador con la lectura, la oposición protestaba porque NO TENÍA TODAVÍA EL TEXTO con las reformas. Los diputados garabateaban en los márgenes de sus papeles, porque había una sola copia del proyecto y sus modificaciones por cada bloque.

Una ley que –dicen– se debatió en foros durante seis meses (lo que no es cierto), se trató entre los diputados en un plenario de tres comisiones, de unas 100/150 personas, en sólo UNA tarde.

No hubo debate. Cada uno dijo lo suyo y nadie del oficialismo contestó las preguntas de la oposición. Nadie de la mayoría oficialista contra-argumentó. Nadie explicó. Nadie aclaró. No se trató artículo por artículo. ¿O será que justo fui al baño a vomitar y me lo perdí?

Sólo pudimos escuchar los azorados espectadores una tras otra las objeciones y argumentaciones de la oposición, e incluso las de diputados como Eduardo Macaluse (Buenos Aires; SI) y Carlos Raimundi (Buenos Aires; SI) que teniendo críticas al proyecto oficial y habiendo presenciado la sesión hasta el final, aún así, habiendo sido testigos de esta payasada autoritaria, decidieron apoyar el dictamen de esta ley antidemocrática simplemente “porque es mejor que la que hay hoy”. No porque sea buena.

Hasta tenía el proyecto problemas en la redacción, con errores no sólo semánticos sino también con impresiciones y omisiones, y obviamente, ante cualquier duda, decidirá la Casa Rosada. ¿Estos delincuentes que están hoy, pensarán quedarse para siempre? ¿Qué van a decir cuando este monstruo se les vuelva en contra?

Así que los graves cuestionamientos realizados por Silvana Giudici (CABA; UCR), Fernando Iglesias (CABA; CC), Patricia Bullrich (CABA; CC), Miguel Bonasso (CABA; Diálogo por Bs.As.), Federico Pinedo (CABA; Propuesta Republicana) y otros que se me escapan, no fueron tenidos en cuenta y me animo a decir que pocos los escucharon.

Sobre el final del plenario, la titular de la comisión de Libertad de Expresión, Silvana Giudici (CABA; UCR), se retiró junto a otros diputados al sostener (ya había alertado antes) que: primero, no había quorum, y segundo, que mientras estaban todavía hablando los diputados, se estaba firmando ya el dictamen del plenario con la ausencia de los diputados (habiendo firmado en sus despachos), lo que según Giudici no es reglamentario, mientras las cámaras de televisión mostraban una sala casi vacía y un diputado que hablaba para las paredes.

Esto ya no es sobre lo que quieren o no quieren Kirchner o Clarín. Además de nuestro derecho a informarnos, además del derecho a no ser censurados, además del derecho a la libre expresión y a la libertad de prensa, y al derecho de propiedad –de quienes han construido sus empresas y poseen las licencias que este mismo gobierno prorrogó por diez años (hace 1 año)– además de todo eso, esto va más allá de lo que diga o no la ley. Ya es más básico. Es sobre cómo se hacen las leyes. Las leyes de nuestro país, las que nos van a regir a todos, salvo que seamos amigos de quien esté en el Poder Ejecutivo Nacional (o en su cama). Esto fue otro ATROPELLO A LA DEMOCRACIA.

Y todo esto, estimados compatriotas y lectores del mundo, LO VI POR TELEVISIÓN EN VIVO. Sucedió tal como lo cuento y hasta con un mayor dramatismo que le otorgan la voz y la imagen. ¡Y a los muy CANALLAS no les dio vergüenza!

¡Y después se llenan la boca hablando de Democracia, de República, de las “Instituciones” y de la “Honorable Cámara de Diputados de la Nación“. ¡HONORABLE LAS PELOTAS! ¡DELINCUENTES!

Así que hoy miércoles a las 10 de la mañana está citada una sesión especial y seguramente se dará media sanción a esta ley vergonzosa, que no solucionará nada y que creará más problemas.

Pasará al Senado para el jueves, donde el Vicepresidente Cobos volverá a ser el protagonista principal. Se espera que envíe el proyecto de ley a todas las comisiones posibles, de modo que su tratamiento se demore hasta la llegada –¡el 10 de diciembre!– de los nuevos legisladores que fueron votados el 28 de junio último, en su mayoría opositores. Ya veremos.

Si el proyecto se convierte en ley ahora, el año que viene el nuevo Congreso podría intentar derogarla o modificarla. Pero la Presidente seguramente la vetaría, como hizo con la exención impositiva para algunos sectores del campo afectados por la sequía que había votado por unanimidad el Congreso. ¿Y qué hará la Justicia? ¿Y los afectados?

Hemos sembrado vientos y no podremos cosechar otra cosa que no sean tempestades.

Ah, a propósito: que alguien les avise a estos SINVERGÜENZAS del “Para-lamento” que en Argentina no tenemos “Parlamento”, como han dicho todo el día, sino CONGRESO. O teníamos. Porque hace rato que en ese lugar sólo funciona una escribanía que firma todo lo que se le dicta desde la Casa de Gobierno. Y como hoy se pudo ver claramente, ya ni siquiera se molestan en disimularlo. ¡TRAIDORES!

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3 pensamientos en “Diputados que dan VERGÜENZA

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