Ya se puede descargar Linux Mint 12 LXDE

Ya se puede descargar Linux Mint 12 LXDE.

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Patriotismo y tecnología

RedUSERS | Importado vs. Nacional: una historia de larga data.

Terminé de leer el artículo que enlazo arriba y le encontré muchos puntos flojos en la argumentación –pueden ir y leer el artículo y los comentarios, incluyendo mi propia crítica– pero menos aún me gustó (entre otras cosas que comenté al pie del artículo original) la extorsión patriótico-sentimental del final.

Para los que respondan afirmativamente la engañosa pregunta del autor –vayan y lean, y traten de evitar argumentaciones que serán muy valederas pero que no tienen que ver con el tema que se propone en el artículo– también habría que preguntarles si son lo suficientemente patriotas como para NO comprarse una computadora que viene con Windows (o una de Apple, con OS X) y hacer el sacrificio de comprarse una más vieja (o una nueva, pero que no nos gusten tanto sus prestaciones, diseño o estética), incluso más cara (como las de Apple, o las otras que no tienen la subvención de Microsoft al fabricante) o tal vez que fuera más barata, porque se la arman por partes como cualquier clon, pero que viniera con el sistema operativo GNU+Linux, por ejemplo con una distribución como Ututo XS, Musix, etc. (que son distros gratuitas, libres y argentinas, que es el argumento que prima en el artículo que estoy criticando) es decir, que no se está pagando por el sistema operativo (Windows) y enviando dinero al exterior, pagando mano de obra extranjera… (Redmond, Washington, EE.UU.) cuando podría pagar el trabajo de programadores argentinos (en la factura o con una donación voluntaria, días o semanas más tarde, desde la comodidad de su casa y habiendo probado el producto).

Ahora sí, con eso en mente, veamos cuántos son los “patriotas” que dan un paso al frente.

Y con el mismo criterio, digamos también que no serían patriotas los que usen software privativo: Windows, OS X, algunas versiones de Linux (el núcleo, que contiene burbujas privativas), algunas distros (todas las que no avala la FSF), iOS, versiones anteriores de Android (de las que no se tiene el código fuente)…

Podríamos extender el razonamiento y pensar cuánto de beneficio hay para el país, por ejemplo, en la fabricación de automóviles y cuánto para el fabricante extranjero. Y podríamos incluso hilar más fino y preguntarnos qué porcentaje de ese beneficio de la fabricación local que queda en el país se utiliza para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y cuánto para los empresarios, políticos corruptos e impuestos para el Estado que no nos dice cómo se los gasta y hasta los despilfarra en subsidios indiscriminados y de todo tipo hasta el fútbol para todos, por mencionar los que están de moda.

También habría que decir que al exportar nuestros productos (software, soja, automóviles, etc.) estaríamos (a tenor del criterio nacionalista, falsamente nacional) incentivando en nuestros compradores el mismo pecado que no queremos cometer nosotros: el antipatriotismo por comprar un producto extranjero. Y agrego: un billete verde o un producto manufacturado o una película, da igual. ¿Se dan cuenta de que a poco que lo analizamos con la cabeza fría ese criterio o forma de entender la patria no es nada razonable?

Para que quede claro: me parece ilógico mezclar la cuestión del patriotismo con la fabricación local, porque no tiene nada que ver… Ni del lado del consumidor ni del lado del fabricante. Cuando a los comerciantes “patriotas” no les convenga producir en Tierra del Fuego, dejan todo y se van… como hicieron antes.

La primera patriota nacional y popular compra carteras y perfumes franceses y se desplaza en AUDIs, helicópteros y aviones que no son productos fabricados en la Argentina, y hasta ahorra en dólares, como se puede ver en la última declaración jurada (de ella y sus ministros).

El patriotismo no pasa por el lugar de fabricación o ensamblaje (o de destino de licencias y patentes) de un producto que consumimos, sino por votar dirigentes (políticos, sindicales, empresariales, educativos, etc.) honestos e idóneos, como bien marca la Constitución Nacional y antes aconsejan el sentido común, la espiritualidad y la hombría de bien, no a los delincuentes que hemos elegido sistemáticamente, más de una vez consecutiva, por la razón que sea. Más tarde o más temprano nos tocará pagar individual y colectivamente por esa corrupción e ineptitud, a nosotros y a los que nos sucedan. Lo dejamos ahí.

Parafraseando al autor del artículo, preguntaría a esos supuestos patriotas (que consumen productos fabricados localmente):

En estos 200 años de historia muchos argentinos murieron (con razón o sin ella, de un lado o de otro) peleando por la libertad que hoy tenemos… ¿Abandonarías o recortarías tu libertad por usar un aparato tecnológico, aunque fuese más barato (computadora), supuestamente nacional (automóvil) o más fácil de usar (con Windows)?

Como dijo Benjamín Franklin: “Quienes son capaces de renunciar a la libertad esencial a cambio de una pequeña seguridad (añado estos adjetivos: económica, estética o práctica) transitoria, no son merecedores ni de la libertad ni de la seguridad.”

Artículos relacionados:

Aclaración para desinformados:

a) Las computadoras con GNU+Linux preinstalado son tanto o más estéticas que las que vienen con Windows (lo mismo vale para los teléfonos), sólo que en Argentina nos han quitado la libertad de elegir, “protegiendo” la industria nacional y perjudicando a los consumidores (pocas opciones, mala calidad, peores precios… porque hay un mercado cautivo, sin competencia).

b) Las computadoras (y tabletas) vienen en todos los precios y con distintas prestaciones.

c) Cualquier distro de GNU/Linux es tanto o más rápida, útil, linda y segura que Windows. Sólo que los windoseros no lo saben por experiencia propia. Nunca se dieron la oportunidad de probar, y quienes lo hicieron, no le dieron las mismas chances a GNU/Linux que a Windows (con el cual han invertido mucho tiempo de aprendizaje, esfuerzo, frustraciones y hasta dinero en soporte técnico). Y aquellos que sí lo hicieron, tal vez lo hicieron hace más de seis meses. Muchas de las distribuciones de GNU/Linux se van renovando cada seis meses o un año, por lo cual para ser justos con la crítica deberían volver a probar, porque hoy las cosas son diferentes a cuando “probaron y no les gustó”. Sería lo mismo que decir “yo uso linux porque hace unos años probé Windows y no me gustó”.

También hay que dejar en claro que decir que “Linux” (a secas) es “difícil” es una generalización desinformada, porque hay muchas distribuciones distintas, unas simples como Ubuntu y las derivadas o basadas en ella (y hasta para niños y escolares), otras normalitas (como para usuarios hogareños, oficinistas, etc.) y otras más complicadas donde hay que hacer cosas a golpe de teclado y comando en inglés, como era antes. Hay distros para todos los públicos.

Incluso, en cada distro vienen (o se pueden instalar con un par de clics) diferentes entornos de escritorio, administradores de ventanas y docks (“barras”, tanto horizontales como verticales) que hacen la interfaz gráfica de usuario más o menos vistosa, recargada o espartana, colorida o sobria, tan parecida a la de otros sistemas operativos como otras muy distintas.

Por último (un palazo para los del otro lado), lo voy a decir en términos coloquiales para que no haya posibilidad de que se me malentienda: criticar una distro de GNU/Linux porque el papel tapiz o los íconos son marrones o verdes es… ¡una reverenda pelotudez!

5 distribuciones GNU/Linux “puras”

5 distribuciones Linux “puras” | MuyLinux.

Bien por MuyLinux, no está mal recordar las distros libres (reconocidas por la FSF) pero no nos olvidemos nunca de lo más importante: GNU. Son distribuciones GNU/Linux (Linux sólo es uno de los núcleos que se pueden usar).

Y aquí hay algunas más: http://www.gnu.org/distros/free-distros.es.html

Copiando VirtualBox de una PC a otra

Cada seis meses sale una nueva versión de Ubuntu y pocas veces actualizo; generalmente hago un backup completo en un disco rígido externo e instalo desde cero. Cosas que le quedan a uno de su paso por Windows. También me interesa ver todo el proceso de instalación, por lo menos una vez. Hay que conocerlo para después poder opinar, ¿no?

Instalar una distribución de GNU/Linux como Ubuntu es pan comido. Una de sus derivadas –Linux Mint 10, “Julia”– me sorprendió gratamente cuando tardó menos de 10 minutos en instalarse en mi laptop. Es que como no estaba conectada a la red hogareña no pudo descargar las actualizaciones ni los paquetes de idioma, y como la estaba instalando desde un pendrive no tardó nada.

El problema viene cuando hay que restaurar una máquina virtual, como Oracle VM VirtualBox, o queremos mudarla a otra PC, o tenerla también en nuestra notebook, sin hacer todo el trabajo dos veces.

Para los que no lo sepan, una máquina virtual es un programa dentro del cual podemos instalar Windows u otras distribuciones de GNU/Linux sin peligro de alterar el sistema operativo que estamos usando actualmente. Es muy útil también para quienes gustamos probar diferentes distros, hacer tutoriales de instalación o necesitamos tener varios Windows distintos para probar un software.

iTunes dentro de Windows XP, dentro de VirtualBox, dentro de Linux Mint.

Linux Mint (una muy buena distribución de GNU/Linux derivada de Ubuntu) corriendo VirtualBox. Dentro de esta máquina virtual, un Windows XP tuneado (Suricata) y dentro de él, el iTunes. Es que no puedo vivir sin mi iPod Touch. 🙂 Son muchas molestias, pero es lo mejor para escuchar podcasts, ver videopodcasts o series de TV (el subtitulado es demasiado pequeño), y los blogs, o en ausencia de redes WiFi abiertas, buenos son los artículos con "Read It Later". Lo que se ve de Linux Mint, con menúes arriba como tiene Ubuntu no es lo que viene predeterminado. Lo cambié a mi gusto... Mint es muy fácil. Lo recomiendo.

No es divertido tener que volver a instalar todo lo que teníamos ya instalado y configurado dentro de un sistema operativo virtualizado. Mucho menos si tenemos varios.

En mi caso sólo tenía un Windows XP (para correr iTunes y poder sincronizar mi iPod Touch) pero entre el programa de Microsoft y el de Apple me llevaría un par de horas (y unos cuantos clics) volver a instalar todo y dejarlo como estaba, con algunas optimizaciones.

Pero descubrí que se puede hacer bien fácil: Sólo hay que Copiar a lugar seguro la carpeta “.VirtualBox”. Instalar la distro, instalar VirtualBox y volver a copiar y pegarle encima la carpeta que teníamos salvada. Ok, voy paso a paso:

  1. La carpeta que tenemos que respaldar es “.VirtualBox” (está en la raíz de la carpeta personal), que al tener un punto al principio del nombre, indica que está oculta. Abrimos entonces el administrador de archivos que tengamos a mano, o vamos a Lugares / Carpeta personal, y luego al menú Ver, y activamos la opción “Mostrar los archivos ocultos“. También sirve presionar Control+H.
  2. Vamos hasta la carpeta y la copiamos al disco rígido externo, pendrive u otra computadora.
  3. Se supone que también respaldamos el resto de nuestros datos. Si todo está asegurado, instalamos entonces la nueva distribución.
  4. Ahora hay que instalar VirtualBox. Pero hay dos tipos: uno libre (OSE) y otro privativo (Oracle). El primero se instala desde los repositorios, como cualquier software, usando el gestor de paquetes que tengas, o desde su web. En cambio, para instalar el VirtualBox de Oracle hay que ir a su sitio weby descargamos la versión acorde a nuestra distribución y procesador. En mi caso que uso Linux Mint, si eligiera descargarlo, tendría que usar el de Ubuntu). Nota: Si tenés un procesador de doble núcleo, es de 64 bits. Si es una máquina viejita, probablemente sea de 32 bits. Lo peor que puede pasarte es que descargues la versión incorrecta. Al intentar instalarla (con un dobleclic sobre el .deb descargado) te aparecerá un mensaje de error. Sólo tenés que borrar el archivo y descargarte el otro. O ahorrarte problemas e instalarlo desde los repositorios.
  5. Una vez se ha instalado VirtualBox, la encontrarán en el menú “Accesorios” o “Herramientas del sistema“. Puede que aparezca en otro menú, dependiendo de la versión o de la distribución. La abrimos y cuando se cargue la cerramos nuevamente.
  6. Ahora copiamos la carpeta “.VirtualBox” que habíamos resguardado y la pegamos sobre la otra (la nueva, que acabamos de instalar). Se nos preguntará si queremos mezclar los archivos y si queremos remplazar los existentes. Respondemos que sí a todo activando las casillas para que no pregunte con cada archivo.
  7. Listo. Abrimos la máquina virtual nuevamente y allí están todos nuestros sistemas operativos instalados.

Obviamente, si tenías instalado el VirtualBox libre, no podés copiarlo encima del privativo, y viceversa. Tenés que seguir con el mismo software que venías usando. Al menos eso es lo más lógico.

Este mismo truco podés usarlo para otro tipo de software. Casi siempre funciona. Incluso en Windows. 🙂