Kirchnerismo

 

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Nueva intolerancia

Nueva intolerancia

Se­ñor Di­rec­tor:

“A partir de la gestión del senador norteamericano Joseph McCarthy, en los 50, se acuñó el término «macartismo» para englobar los bajos y peligrosos métodos que éste utilizó para la búsqueda de opositores y su degradación sin respetar límites ni valores éticos. Cincuenta años más tarde, es triste ver cómo preponderantes actores de la vida nacional degradan la función pública al utilizar tales procedimientos de la forma más brutal, descarada e indecente.

“Me refiero al caso de los hijos Noble Herrera, a quienes no conozco pero con quienes me solidarizo en lo más profundo de mi ser. Está claro que tanto en las acusaciones sin prueba alguna contra su madre -desde apropiadora hasta todo tipo de insultos y condenas de antemano- como en los reproches contra ellos mismos no sólo tuvieron que ver organizaciones de derechos humanos, sino también el gobierno nacional, todos en un despliegue de macartismo de un salvajismo y una impudicia inimaginables.

“La palabra «madre» significa vida, calor, protección, educación. La palabra «abuela» suma la mirada serena de quien ya no tiene la responsabilidad de educar pero sí de guiar con su ejemplo. Hoy son las Madres y Abuelas las que están destruyendo su imagen ante todos los argentinos, insistiendo en una persecución que reniega de su propia esencia.

“Sería bueno que intentaran ver a los hijos Noble Herrera como a sus propios hijos. Nadie debería priorizar su ideología degradando a otra persona y sin respetar su voluntad. No es el amor el que está guiando a esta gente; antes bien, una increíble sed de venganza que enceguece y destruye a quienes se dejan consumir por ese odio. El Gobierno, a su vez, ha hecho uso y abuso de esta persecución, y ni siquiera tiene la elemental elegancia de pedir disculpas. En su macartismo, en cambio, opta por mandar a los medios afines a seguir justificando lo injustificable.”

Mariano Paz
marianopaz@live.com.ar

De las Cartas de lectores de La Nación, 21-07-11.