Sigue avanzando la telefonía K

Sigue avanzando la telefonía K | Tribuna de Periodistas. Por José Terenzio.

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¡No es Clarín, es la Libertad!

No van por el Grupo Clarín –a ver si nos despertamos– sino por la libertad de expresión y otros derechos constitucionales como el de Prensa y el de Propiedad.

Eso es lo que significa el “VAMOS POR TODO” que CFK gritó en abril. La reelección indefinida y la anulación de hecho o de derecho de nuestra Constitución Nacional, que no es otra cosa que nuestro plan para progresar en paz.

Cada triunfo que logran estos delincuentes que nos gobiernan nos alejan más del progreso y de la paz.

El “VAMOS POR TODO” del que el 7D es sólo una parte, significa más autoritarismo, más estatismo, más corrupción, más inseguridad, más inflación, más incertidumbre, más crispación y peor calidad de vida para todos.

Mirá el video, y si te importa la libertad de expresión –y lo que implica que ésta desaparezca– difundilo. También vienen por VOS y los tuyos.

¡Chau Fibertel, hola Gigared!

Como me desconectaron de Fibertel ¡sin motivos! (lean la alucinante historia) y me tardaban 5 días en darme el servicio otra vez, me di de baja más rápido que volando.

Luego pasé por Gigared (Gualeguaychú y Cura Álvarez, en Paraná) y en menos de 24 horas ya estaba conectado.

Hay tres planes para hogares y este es el más caro:

  • Internet: 2,5 Mbps (megabits por segundo = velocidad de descarga)
  • TV básica + 4 canales de películas
  • Telefonía local gratis
  • $20 para llamadas a celulares
  • Promoción: Los primeros 3 meses a $ 129. Luego a $ 208. (La primera factura me viene a fin de mes, con un poquito más por los días de octubre).

Con Cablevisión/Fibertel, yo pagaba $ 129 sólo por Internet de 1 Mbps y TV básica.

Por $ 79 más, tengo dos veces y media más de velocidad en Internet, los 4 canales de películas, las llamadas locales gratis y los $20 para llamadas a celulares. Ah, tuve que buscar un teléfono que tenía guardado. 🙂

Hacé tus números. Me parece que conviene…

PD Importante 1: Díganle al técnico, que al teléfono lo conecte al cablemodem en en el puerto marcado como “Tel 1” (hay 2) porque si no, se van a comer tres o cuatro días sin tono. 🙂

PD Importante 2: No estoy usando Windows sino Ubuntu, sin ningún problema.

FIBERTEL: ¡5 Días para restablecer el servicio!

Bueno, otra entrada que no tenía pensada. Estoy desconectado del mundo…

Kirchner y la TV Digital argentina

Kirchner y la TV Digital argentina

El problema

Hoy, antes de terminar de desayunar, me llamaron por teléfono de la compañía proveedora de servicio de Internet —Cablevisión, a través de su marca “Fibertel”– para decirme que me desactivaban la conexión porque mi máquina tenía un problema (!).

Sí, tan increíble como suena. Y hay más: me dijeron que tenía un problema de virus, o de placa de red, o de router. ¿Se dieron cuenta? Cualquier cosa excepto su cablemodem.

Y agregó el tipo que yo tenía que llamar a un técnico –ellos no envían a nadie– para que me arreglara el problema… ¡que no me dicen cuál es! Ni tampoco me demuestran que lo tenga yo. Como verán en seguida, ni ellos saben lo que pasa y podría apostar un asado a que el problema es del cablemodem. Sí, que está en mi casa, pero es de ellos. Si yo lo toco o pongo otro, van a poner el grito en el cielo. Ellos son los que lo tienen que remplazar. Y chequear que no sea un problema de cables o conexiones fuera de mi domicilio, como sucedió la última vez.

Tratando de entender

1. ¿Por qué me llaman para decirme que me cortan la conexión, y no me preguntan si no tengo otra computadora? En casa hay 5. ¡Sí! Una, dos, tres, cuatro y cinco: Una de escritorio, una laptop, una MacBook Pro, un iPod Touch y un smartphone que no será el último grito de la moda pero también sirve para conectarse a Internet. Eso cuando no tengo visitas. Y por ahí tengo un par más esperando tener un tiempo para ponerles una distro livianita para extenderles la vida.

2. En el caso de que fuera un problema de hardware (en una placa de red), con cambiar de máquina se soluciona. Si el problema estaba en el router, con conectar el cable que viene del cablemodem directamente a cualquiera de las computadoras, se resolvía el problema. ¿Por qué no me dan esa posibilidad y simplemente me cortan?

3. ¿Por qué no me dicen dónde está el problema exactamente? ¿Qué le digo al técnico, que “no me anda Internet”? ¿Qué se supone que haga el técnico, formatear y reinstalar todo, por si es un virus? ¿Cambiarme la placa de red? ¿De qué máquina? ¿Y cómo carajo la va a probar si me cortaron la conexión?

4. ¿No piensan tampoco que yo soy técnico, o usuario avanzado, o tengo un amigo hacker, o puedo buscar en Google, y me la puedo arreglar solo? ¿No piensan que puedo tener otro sistema operativo que no sea Windows, –como GNU/Linux, distribución Ubuntu– que NO tiene virus? ¿No se les ocurre tratar de solucionar el problema al cliente, en lugar de desentenderse del mismo? ¿O como soy un cliente cautivo del monopolio no tengo derecho a saber qué pasa –con una comunicación fehaciente, tal como piden de parte del usuario cuando se quiere dar de baja– ni derecho a que me restablezcan el servicio en un tiempo prudencial?

5. Suponiendo que el problema fuese de software, y que fuese un virus: ¿Por qué me cortan la conexión, si yo pago para que funcione al máximo de su capacidad (apenas 1 Mbps) durante las 24 horas? ¿Qué les importa si en mi máquina hay corriendo un virus? También los hay en telecentros y escuelas, y no les cortan el servicio. ¿Quiénes son para decirme qué programas (los virus también son programas) tengo que ejecutar en mi computadora? ¿Qué derecho tienen a controlar qué software ejecuto en mis equipos? ¿No es espiar acaso un delito, o cuanto menos, una violación a la privacidad (que también debe serlo)? Yo no contraté un servicio de policía, sino una conexión de banda ancha –risas aquí– que funcione las 24 horas, nada más.

6. ¿Por qué en la oficina comercial de Cablevisión/Fibertel no me quieren dar por escrito una explicación de por qué me cortan el servicio? Es más: No pido un papel con membrete –aunque podría, porque bien que para darme de baja o hacer cualquier modificación tengo que ir y firmar un papel– pero en aras de la rapidez que se requiere y a la comodidad para ambas partes de manejarnos por vía digital, por lo menos esperaría un email, que me dijese qué pasa (o qué “creen” que pasa) y qué tengo que hacer para que se solucione, a qué teléfono llamar, cómo hago para que me reactiven el servicio una vez que desenchufé el cable que va al router y lo enchufé a la notebook, cosa que me llevaría 1 minuto. Eso es 60 segundos. Y con el Ubuntu 10.10, aun menos.

7. Con la tostada en la garganta y medio obnubilado por la bronca (ya estaba bien despierto) y como apenas podía escuchar –no ya entender– lo que me decía el operador del ISP a través del celular –y ni siquiera tenía papel y lápiz para anotar, ya que no estaba en casa ni en la oficina– le pedí a mi interlocutor que me enviara lo que me estaba diciendo por email. Pues no, que es mucho trabajo o no es la política de la empresa. Sólo me podía dar un “número de reclamo” ¡que no tenía cómo carajo anotar! Casi me mastico la bombilla.

Directo a la oficina

No a la mía, porque estoy de vacaciones –¿qué divertidas, no?– sino a la oficina comercial de Cablevisión en Paraná. Una hora de viaje entre ida y vuelta y otro rato esperando que me atiendan. Por lo menos había sillas donde sentarse y estaba encendido un LCD con un canal de noticias, y con sonido. Alguien que sí pensó en los clientes.

Me toca el turno y le cuento a la amable señorita qué era lo que había podido escuchar de lo que el técnico creía que sucedía en mi máquina. Se pone a tipear mi domicilio, mira la pantalla y me informa sin titubear: “Desactivada con mensaje”. Buenísimo el informe técnico. ¡Y el mensaje no decía nada! O decía las mismas excusas que me dieron por teléfono. Era mi dudosa versión contra su falta de información, nula experiencia técnica y nula capacidad de hacer nada más que recibir el reclamo y sonreir.

Toma nota de algo en un papelito (¿el número de cliente, del DNI, del cablemodem?), cambia de programa y hace otra consulta. Lindo sistema tienen, que requiere el paso de información de una ventana a otra (o de un programa a otro) a través del papel. Mitad digital, mitad analógico. En fin… como no podía obtener nada de la pantalla y tampoco tenía conocimientos técnicos, me dejó unos minutos masticando la bronca y se fue a otra oficina.

Me relajé un poco, respiré hondo un par de veces, curioseé en la pantalla un poco –seguían usando Windows XP, si no me falla la memoria– y luego me levanté a servirme un vaso de agua del surtidor, para volver inmediatamente al escritorio. En unos minutos regresó la empleada con el mismo cuento de que mi máquina tenía un virus. Le dije que le apostaba su sueldo contra el mío a que no tenía ningún virus en mi máquina –¡uso Ubuntu!– y que podíamos buscar mi computadora y hacerla ver por un técnico de su confianza para que trate de encontrar uno… Pero es como hablar con la pared: Los que atienden a los clientes no saben un pomo de nada, sólo son apretateclas y si les sacás el mouse se mueren.

Le pedí entonces que me diera un detalle escrito de lo que pasaba. Me dijo que tenía que llamar por teléfono al soporte técnico. Un número que no es gratuito, y donde te ponen la musiquita mientras la voz te dice: “presione 1”, “presione 2”, y que tenga un lindo día. Tampoco podía llamar desde allí…

Llamada al soporte técnico

Me fui a un telecentro. En la cabina telefónica se escucha mejor que en el celular, y es más barato. Tenía que llamar a un número 0810, cuyo costo es el de una llamada local, pero como no tengo teléfono fijo, la llamada por teléfono móvil me iba a comer el saldo. Las telefónicas son otros que no me simpatizan. Ni a mí ni a nadie: Figuran primeros en todos los rankings de quejas de las asociaciones de consumidores. Y los precios son una estafa. ¿Por qué la Presidente, que tanto se preocupó porque no nos “secuestraran los goles”, no sale a decir: “nos secuestraron los teléfonos” o “nos secuestraron los bits”? Bueno, no quiero irme del tema principal.

El soporte técnico me atendería el teléfono a 600 Km de mi casa, en Buenos Aires, donde hasta Dios tiene su despacho. O tal vez en Córdoba o San Luis. Da igual. Ese es nuestro país federal, todo concentrado en Buenos Aires. Siempre es por teléfono. Nunca podés hablar con alguien cara a cara. Pero es entendible: por como te atienden, sería un trabajo de alto riesgo.

Además, desde una telecabina no me quedaría sin crédito a la mitad de la conversación, si es que se producía el milagro de que me atendieran. Así que le agradecí a la señorita y me fui caminando unas cuadras hasta encontrar una telecabina. Marqué el número que me dieron (que había anotado en el iPod Touch) y me conecté al toque. Por fin una buena. Pero me duró poco la sonrisa porque lo primero que me preguntó la contestadora –después de presionar un par de otras opciones– fue el número de cliente, que obviamente no llevaba encima.

Por suerte alguien pensó en que si no se digitaba el susodicho número, en lugar de cortar la llamada se conectaba con el operador humano, que sería quien identificara al cliente. No sé para qué lo piden, si por lo visto no es necesario. Cosas de la burocracia criolla. Le di al nuevo interlocutor mi número de DNI y le expliqué, otra vez –y van tres– todo el rollo.

Parece que el sistema le andaba leeeennntoooo… Deben estar usando Windows XP. O tal vez el 7… ¡Quién sabe! Por lo menos no me puso la maldita musiquita, pero casi pensé que se había cortado la comunicación.

Para mi desconcierto, me dice que en la pantalla le aparece que mi conexión… ¡está activada!. Le respondí que hacía 5 minutos –que fue lo que tardé en caminar de la oficina comercial hasta el teléfono– me habían informado que la conexión estaba desactivada. Pero ya se sabe que las computadoras son así: temperamentales y hasta esquizofrénicas. Mientras en una pantalla da un mensaje, en la otra muestra uno totalmente opuesto.

La solución

No se puede hacer nada. No me pueden decir si la conexión está funcionando o no, mucho menos asegurarme cuál es el problema. Me tienen que mandar un técnico a mi casa. ¡Bueh! Por fin nos vamos acercando a la solución.

¿Cuándo vienen a revisar o cambiar el cablemodem? El lunes 25… a la tarde. ¡Tardarán 5 días! ¿Y qué hago yo sin conexión durante 5 días? ¿Fibertel me va a devolver el dinero que pagué? ¿Y el lucro cesante? O mejor aún, si yo me voy a un ciber a conectarme y pido factura para presentársela, ¿me van a pagar el consumo?

No me sirve de nada que me den otro número de reclamo. Necesito la conexión. Si hubiese pasado la tormenta de Santa Rosa –que solía, a fines de agosto, acabar con decenas de modems telefónicos y ahora provoca la caída de árboles sobre los cables telefónicos del ADSL y las conexiones por cable– entendería que hay muchos reclamos, que están sobrecargados de trabajo y me tendría que quedar en el molde, rumeando la bronca.

Pero no es así. No puede ser que tarden 5 días para venir a ver el cablemodem, o directamente cambiarlo. Si no tienen personal, contraten más, o páguenle horas extra, como se hace en todos lados. O dejen que sea el cliente que haga el remplazo. Al fin y al cabo son sólo tres putos cables los que hay que conectar (ISP, red y alimentación). Después que pasen a verificar y a retirar el cablemodem que no anda. Pero no te pueden dejar sin servicio durante una semana…

Éramos pocos y parió la abuela…

Encima los Kirchner, en su guerra santa contra los medios periodísticos que no opinan como ellos, en especial contra el Grupo Clarín, quieren quitarle a Fibertel la habilitación para brindar el servicio –cosa a la que me opongo, como han hecho los dos millones de usuarios– y para peor, la Presidente anunció hace pocos días que Telefónica ahora controla a Telecom, así que en vez de haber más competencia habrá menos. Monopolio total de las comunicaciones, y más en una ciudad chica y alejada del despacho de Dios. ¡Vaaaamoooosssss!

¿Así queremos desarrollar la sociedad de la información –o más bien, hoy, siglo XXI– “la sociedad” a secas?

Circo K: última función (de agosto)

¡Calma! No se preocupen, no es la última función del año, sólo de este mes…

La guerra de los Kirchner contra ellos mismos...

La guerra de los Kirchner contra ellos mismos...

Como refleja el chiste del insuperable Nik, los Kirchner se empeñan en golpearse ellos mismos. Como si pelearan contra su propia sombra.

En su intento por dominar a la prensa –para controlar a los votantes, para obviamente quedarse en el poder– el matrimonio de Olivos esta semana intentó quitarle a Cablevisión (empresa del Grupo Clarín) la licencia para brindar el servicio de banda ancha a través de su marca Fibertel (con un tercio de los clientes del país) y también arremetió contra la empresa Papel Prensa (cuyos dueños son los diarios Clarín y La Nación, y también el Estado) que es la principal proveedora de papel para diarios y revistas. Podés ver los detalles en mi canal de YouTube o las entradas anteriores (los enlaces, al pie).

Afortunadamente, la sociedad parece haber madurado políticamente –ya veremos en las urnas– y como la mentira tiene patas cortas, el cuento chino que narró la Presidente en su hora y cuarto de discurso fue desmentido por casi todo el mundo, ante las cámaras y ante los jueces, en menos de 24 horas. Yo me pregunto: ¿Por qué la dejan mentir y exponerse así? ¿No hay otro vocero, Secretario o Ministro “fusible”? ¿Tan seguros estaban –en su soberbia– de poder engañarnos a todos?

Mientras tanto, volvemos a reflotar el tema de la guerrilla y la posterior dictadura. Y daaale con el pasado. Volvemos a mirar tres décadas para atrás en lugar de mirar una o dos para adelante. La gente no pide mucho, pero los K están viendo otro canal.

Ellos usan burdamente los derechos humanos de hace tres décadas y nosotros luchando por los derechos humanos del presente: a comer, a estudiar, a trabajar y que nos alcance el sueldo, a informarnos por los medios que nosotros elegimos, a vivir sin miedo a la delincuencia, a inventarnos un futuro y a vivir en paz. Pues me temo que nos queden 18 meses de aguante para que la corrupta pareja se vaya de una vez y para siempre de la Casa Rosada. Tendremos que expulsarlos nosotros, con la fuerza contundente de los votos.

Los distintos sectores opositores ganan en Diputados y empatan en el Senado. Pero ya ves que todo puede cambiar en una semana. Las precandidaturas y alianzas electorales llegarán a fin de año y recién el 14 de agosto del año que viene vamos a votar en las internas abiertas y obligatorias. Deberán pasar luego ¡otros 6 meses! para las presidenciales… ¿Qué no podrá pasar en un año y medio?

Así está la Argentina de hoy: los K dando los últimos manotazos de ahogado y el resto esperando a que se hundan solos. Porque si hay algo en lo que sí están de acuerdo los distintos partidos y sectores de la oposición es que no hace falta darles ninguna “ayudita” (como le hicieron a De la Rúa) porque el matrimonio presidencial no para de escupir para arriba.

Aquí es donde yo veo otra muestra más de lo torpes que son. No se malentienda: son bastante rápidos de neuronas, aunque no tanto como con las manos… El término sería… muy astutos. Siempre están tramando algo, ideando la trampa, con el puñal bajo el poncho. Pero esa picardía innata y su ambición desmedida de poder, de querer quedarse más allá de los límites que fija la Constitución por la que juraron, de facultades legislativas inconstitucionales, de superpoderes presupuestarios… Tanta ambición de poder los obnubila y les hace tropezar una y otra vez con la misma piedra. No cambian.

Perdieron la guerra contra el Campo en 2008, cuando hasta el Vicepresidente Julio Cobos les votara en contra. Perdieron luego las elecciones legislativas de 2009. Perdieron más tarde a otros simpatizantes a raíz de la Ley “K” de medios (o de “servicios audiovisuales”) con la que pretenden controlar la radio y la TV. Están perdiendo cada vez más seguidores (del 25% que les quedaban) y hasta periodistas que antes los apoyaban, hoy ya están dejándolos solos, cuando no en veredas opuestas, señalando las insensateces (como las cifras falsas del INDEC y los apremios ilegales del Sec. de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ¡que vimos por TV con nuestros propios ojos!) y los innumerables casos de corrupción, que no son de ahora, pero el montón de suciedad se ha vuelto evidente. Esta semana también se pelearon fuerte con los empresarios (UIA y AEA) que siempre habían sido renuentes a manifestarse en contra. No cambian.

Cada vez están más aislados, con su grupo de fanáticos: Moyano, Moreno, Aníbal Fernández y el recientemente incorporado Canciller: Héctor Twitterman Timerman. Se combaten casi solos. La sociedad los repudia cada vez más, pero no cambian. No aprenden. Yo creo que no aprenden más. Seguirán con sus prácticas autoritarias. Sólo Dios sabe qué están planeando para la próxima puesta en escena.

Como digo siempre: No es divertido, pero nunca nos aburrimos en este país. Cada semana es una nueva función. Pan y circo. Estate atento, no vaya a ser que te tiren a los leones. Siempre le toca a alguien. Y una nueva semana… ¡comienza! 🙂

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En su intento por controlar los medios masivos de comunicación, como forma de acrecentar sus fortunas y conquistar votantes a fuerza de mentir y calumniar descaradamente, el corrupto matrimonio presidencial se apresta a dar otra embestida contra Papel Prensa –que provee el insumo básico para los diarios– luego de propinarle un duro golpe al Grupo Clarín con la quita de la licencia para proveer acceso a Internet a través de Fibertel.

Habrá apelaciones, fallos y medidas judiciales de diversa índole, acciones de la oposición política y todo terminará en la Corte Suprema de Justicia de la Nación, al igual que la Ley K de Medios, quién sabe cuándo. Los clientes de Fibertel no tendremos que cambiar de ISP.

Pero si creen que eso es todo, se equivocan. El kirchnerismo está en extinción, pero en año y medio puede todavía hacer mucho daño. Con su banda de delincuentes y seguidores fanáticos, los Kirchner son locos, pero no tontos. No lo olvidemos.

Los golpes recibidos por el kirchnerismo a partir de la “resolución 125” –que el vicepresidente Julio Cobos saldara a favor del campo, en 2008– pasando por la derrota en las elecciones legislativas del año pasado y otras derrotas recientes en el Congreso, no han hecho mermar su ímpetu autoritario en pro de sus ambiciones personales, sólo disimularlo en algunas ocasiones.

Los K van por todo. Contra todos. No les importa nada. Quieren quedarse en el poder a cualquier costo…

Les dejo una serie de lecturas que fundamentan, contextualizan y amplían lo que acabo de resumir. Es un buen panorama de lo que está ocurriendo, con perspectivas siempre borrosas de lo que nos depara el futuro –de aquí a las presidenciales de 2011– a todos los argentinos. Que algo bueno salga de todo esto, dependerá del aprendizaje cívico y político de todos nosotros.

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Soy usuario de Fibertel, así que muy tranquilo no estoy. Además, para poner ADSL tendría que contratar una línea telefónica fija, o para poner cablemodem u otra conexión inalámbrica tendría que pagar más de lo que pago ahora.

A este des-Gobierno lo único que le interesa es hacer millones (robando) y dañar lo más que pueda al Grupo Clarín (con o sin razón, esa es otra cosa) para poder controlar los medios de comunicación (y así, los votantes) y no le importa lo que le pase a un millón y medio de clientes.

En vez de haber cada vez más empresas que puedan dar el servicio, para que haya competencia y mejore la calidad o los precios, estamos cada vez más rehenes del duopolio de las telefónicas. En fin…

Las genialidades de Nik…

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