¿Conocías… Trisquel?

¿Conocías… Trisquel?.

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Mi webcam con Linux Mint (o Ubuntu)

Hace como un año compré una webcam, una linda Genius i-Look 111, que rotaba en todas direcciones así que la podría poner con el ángulo que quisiera, y con un cable bastante largo, que me alcanzaba para conectarla en un puerto USB en la parte delantera del gabinete (que tengo abajo del escritorio) y ubicarla en un lugar más alto, por ejemplo arriba del amplificador de sonido del Home Theatre.

No recuerdo qué versión de Ubuntu tenía, pero no la pude hacer andar. Busqué en Google pero no pude dar con la solución. Se la regalé a mi hermano y me olvidé del tema.

En estos días me compré otra webcam, esta vez una diminuta Genius iSlim 321R.

No me cansé de buscar, porque sólo eran un par de páginas y con muchos enlaces en francés o ruso (o algo así). Hasta encontré un par de artículos donde se explicaba cómo recompilar un módulo del kernel… demasiado para mí.

Ya estaba por tirar la toalla cuando leo en un foro que alguien, respondiendo al mismo problema, preguntaba como última opción, si había probado Cheese o algún otro software.

Y se me prendió la lamparita. Cargué Cheese (que ya lo había instalado anoche) y en menos de dos segundos me estaba viendo la cara… Sí, no me digan.

Lo que sucede es que al conectar la cámara no hay ninguna advertencia, no aparece ningún mensaje ni cuadro de diálogo, ningún sonido. Tampoco aparece, en Nautilus, conectado como un pendrive, o con un ícono en el escritorio o en el panel. Nada. Pero sí funcionan todas las opciones.

Volví a probar la vieja webcam y también funciona correctamente. Se la devolví a mi hermano (que de todas formas no la usa) y me quedé con la nueva, que es mejor.

Debo aclarar que ahora estoy probando Linux Mint, que como está basada en Ubuntu, funciona casi igual. Tiene algunas cosas extra y una estética y una interfaz optimizada de forma diferente. No digo ni peor ni mejor. Diferente. De todos modos le hice algunos retoques para que quedara como a mí me gusta.

Como última reflexión, me pregunto: ¿por qué los fabricantes no le ponen a la caja un pingüinito y un ñu, o los logos de las distribuciones más conocidas? Así venderían unas cuantas más y los usuarios nos ahorraríamos dudas y problemas.

Copiando VirtualBox de una PC a otra

Cada seis meses sale una nueva versión de Ubuntu y pocas veces actualizo; generalmente hago un backup completo en un disco rígido externo e instalo desde cero. Cosas que le quedan a uno de su paso por Windows. También me interesa ver todo el proceso de instalación, por lo menos una vez. Hay que conocerlo para después poder opinar, ¿no?

Instalar una distribución de GNU/Linux como Ubuntu es pan comido. Una de sus derivadas –Linux Mint 10, “Julia”– me sorprendió gratamente cuando tardó menos de 10 minutos en instalarse en mi laptop. Es que como no estaba conectada a la red hogareña no pudo descargar las actualizaciones ni los paquetes de idioma, y como la estaba instalando desde un pendrive no tardó nada.

El problema viene cuando hay que restaurar una máquina virtual, como Oracle VM VirtualBox, o queremos mudarla a otra PC, o tenerla también en nuestra notebook, sin hacer todo el trabajo dos veces.

Para los que no lo sepan, una máquina virtual es un programa dentro del cual podemos instalar Windows u otras distribuciones de GNU/Linux sin peligro de alterar el sistema operativo que estamos usando actualmente. Es muy útil también para quienes gustamos probar diferentes distros, hacer tutoriales de instalación o necesitamos tener varios Windows distintos para probar un software.

iTunes dentro de Windows XP, dentro de VirtualBox, dentro de Linux Mint.

Linux Mint (una muy buena distribución de GNU/Linux derivada de Ubuntu) corriendo VirtualBox. Dentro de esta máquina virtual, un Windows XP tuneado (Suricata) y dentro de él, el iTunes. Es que no puedo vivir sin mi iPod Touch. 🙂 Son muchas molestias, pero es lo mejor para escuchar podcasts, ver videopodcasts o series de TV (el subtitulado es demasiado pequeño), y los blogs, o en ausencia de redes WiFi abiertas, buenos son los artículos con "Read It Later". Lo que se ve de Linux Mint, con menúes arriba como tiene Ubuntu no es lo que viene predeterminado. Lo cambié a mi gusto... Mint es muy fácil. Lo recomiendo.

No es divertido tener que volver a instalar todo lo que teníamos ya instalado y configurado dentro de un sistema operativo virtualizado. Mucho menos si tenemos varios.

En mi caso sólo tenía un Windows XP (para correr iTunes y poder sincronizar mi iPod Touch) pero entre el programa de Microsoft y el de Apple me llevaría un par de horas (y unos cuantos clics) volver a instalar todo y dejarlo como estaba, con algunas optimizaciones.

Pero descubrí que se puede hacer bien fácil: Sólo hay que Copiar a lugar seguro la carpeta “.VirtualBox”. Instalar la distro, instalar VirtualBox y volver a copiar y pegarle encima la carpeta que teníamos salvada. Ok, voy paso a paso:

  1. La carpeta que tenemos que respaldar es “.VirtualBox” (está en la raíz de la carpeta personal), que al tener un punto al principio del nombre, indica que está oculta. Abrimos entonces el administrador de archivos que tengamos a mano, o vamos a Lugares / Carpeta personal, y luego al menú Ver, y activamos la opción “Mostrar los archivos ocultos“. También sirve presionar Control+H.
  2. Vamos hasta la carpeta y la copiamos al disco rígido externo, pendrive u otra computadora.
  3. Se supone que también respaldamos el resto de nuestros datos. Si todo está asegurado, instalamos entonces la nueva distribución.
  4. Ahora hay que instalar VirtualBox. Pero hay dos tipos: uno libre (OSE) y otro privativo (Oracle). El primero se instala desde los repositorios, como cualquier software, usando el gestor de paquetes que tengas, o desde su web. En cambio, para instalar el VirtualBox de Oracle hay que ir a su sitio weby descargamos la versión acorde a nuestra distribución y procesador. En mi caso que uso Linux Mint, si eligiera descargarlo, tendría que usar el de Ubuntu). Nota: Si tenés un procesador de doble núcleo, es de 64 bits. Si es una máquina viejita, probablemente sea de 32 bits. Lo peor que puede pasarte es que descargues la versión incorrecta. Al intentar instalarla (con un dobleclic sobre el .deb descargado) te aparecerá un mensaje de error. Sólo tenés que borrar el archivo y descargarte el otro. O ahorrarte problemas e instalarlo desde los repositorios.
  5. Una vez se ha instalado VirtualBox, la encontrarán en el menú “Accesorios” o “Herramientas del sistema“. Puede que aparezca en otro menú, dependiendo de la versión o de la distribución. La abrimos y cuando se cargue la cerramos nuevamente.
  6. Ahora copiamos la carpeta “.VirtualBox” que habíamos resguardado y la pegamos sobre la otra (la nueva, que acabamos de instalar). Se nos preguntará si queremos mezclar los archivos y si queremos remplazar los existentes. Respondemos que sí a todo activando las casillas para que no pregunte con cada archivo.
  7. Listo. Abrimos la máquina virtual nuevamente y allí están todos nuestros sistemas operativos instalados.

Obviamente, si tenías instalado el VirtualBox libre, no podés copiarlo encima del privativo, y viceversa. Tenés que seguir con el mismo software que venías usando. Al menos eso es lo más lógico.

Este mismo truco podés usarlo para otro tipo de software. Casi siempre funciona. Incluso en Windows. 🙂

¡Chau Fibertel, hola Gigared!

Como me desconectaron de Fibertel ¡sin motivos! (lean la alucinante historia) y me tardaban 5 días en darme el servicio otra vez, me di de baja más rápido que volando.

Luego pasé por Gigared (Gualeguaychú y Cura Álvarez, en Paraná) y en menos de 24 horas ya estaba conectado.

Hay tres planes para hogares y este es el más caro:

  • Internet: 2,5 Mbps (megabits por segundo = velocidad de descarga)
  • TV básica + 4 canales de películas
  • Telefonía local gratis
  • $20 para llamadas a celulares
  • Promoción: Los primeros 3 meses a $ 129. Luego a $ 208. (La primera factura me viene a fin de mes, con un poquito más por los días de octubre).

Con Cablevisión/Fibertel, yo pagaba $ 129 sólo por Internet de 1 Mbps y TV básica.

Por $ 79 más, tengo dos veces y media más de velocidad en Internet, los 4 canales de películas, las llamadas locales gratis y los $20 para llamadas a celulares. Ah, tuve que buscar un teléfono que tenía guardado. 🙂

Hacé tus números. Me parece que conviene…

PD Importante 1: Díganle al técnico, que al teléfono lo conecte al cablemodem en en el puerto marcado como “Tel 1” (hay 2) porque si no, se van a comer tres o cuatro días sin tono. 🙂

PD Importante 2: No estoy usando Windows sino Ubuntu, sin ningún problema.

Editar PPS en Ubuntu

Cuando en Ubuntu le das doble clic a un archivo de presentaciones de Powerpoint (.pps) éste es abierto con Presentaciones, el programa que viene en la suite ofimática OpenOffice.org. Se visualiza la presentación y se cierra el programa.

¿Pero qué pasa si queremos modificarla? No podemos.

Para poder editar un PPS vas a tener que descargar una pequeña extensión. Seguí este paso a paso y no vas a tener problemas. Una vez terminada la presentación (o si presionás <Escape>) aparecerá una ventana que te permitirá Rechazar y ver o modificar los contenidos.